Entrevista a Valentín Pich, Presidente de Consejo General de Economistas, para Moneda Única.

“Si queremos atraer inversión internacional no se pueden dar hachazos fiscales a las empresas”

Barcelonés de nacimiento, Valentín Pich lleva desde 2008 al frente del Consejo General de Economistas. Pich mira el futuro de la economía post-COVID con incertidumbre y se muestra preocupado por las lagunas de eficiencia que se han formado en torno al gasto público y reclama políticas creíbles y certidumbre para atraer la inversión internacional e incentivar la internacionalización de las empresas españolas. En el ámbito fiscal es contundente, si bien habrá que asumir una subida de impuestos no se puede cargar contra las empresas, que son las generadoras de empleo y riqueza.

Los rebrotes están despertando los peores temores, ¿cómo ven el futuro de la economía española tras el COVID-19?

Las variables no son estables y, además, son desconocidas. Si a principios del mes de marzo nos hubieran dicho que la economía española afrontaría una caída del 10% del PIB o que la eurozona entraría en una recesión del 8% hubiéramos pensado que era imposible. Sin embargo, la realidad a mediados del mes de julio nos deja descolocados. Nos habíamos hecho a la idea de que la pandemia estaría controlada y que llegaríamos a septiembre con un horizonte más optimista y certero. Esto nos había hecho asumir que los operadores económicos, entre los que se encuentran los Gobiernos, podrían tomar miles de pequeñas decisiones que contribuirían a reactivar la economía. Sin embargo, el panorama ha cambiado y la incertidumbre ha aplazado la toma de decisiones y la llegada de la nueva normalidad hasta, como pronto, principios de septiembre. Las decisiones se están retrasando, tanto por parte de las empresas como por parte de los ciudadanos y los Gobiernos, lo cual es preocupante.

En un contexto en el que la Unión Europea, inclusive Alemania, están aplicando rebajas fiscales para incentivar la economía, ¿cómo valoran el anuncio de subida de impuestos realizado por el Presidente de Gobierno?

Una cosa es lo que se dice y otra muy distinta lo que finalmente sucede y esto es algo general en todos los países. Todavía desconocemos con exactitud la caída de ingresos, tanto por IRPF como por IVA, Impuestos Especiales, etc… que se ha producido por la parálisis económica. A esta caída de ingresos, se suma el gasto derivado de las medidas adoptadas, especialmente los ERTE’s y políticas sociales. Todo ello se traduce en un mayor déficit. Está, por tanto, escrito que habrá que pedir sacrificios en función de la condicionalidad de la ayuda europea y que, en el supuesto de que no se exijan condiciones, vendrá determinada por la prima de riesgo. Por tanto, hay que replantearse cómo gestionas y cómo gastas, cómo se pueden hacer más cosas con menos ingresos. Es la artesanía de la política. Lo que sí es un hecho es que habrá que asumir reajustes en la dimensión de la administración o adoptar medidas que afecten a los funcionarios e incluso a las pensiones. Como también lo es la subida de impuestos, ahora bien, esta siempre tiene que afectar lo mínimo posible a la capacidad de generar actividad y riqueza. Que alteren lo mínimo a la clase media. Por otro lado, si queremos atraer inversión internacional no se puede meter un hachazo fiscal a las empresas que, además, necesitan despejar dudas sobre los costes.

Afirma que hay que asumir una subida de impuestos, algo que puede resultar contrario a la atracción de la inversión…

Nos guste o no nos guste, lo razonable es abrir un debate sobre la revisión del IVA, posibles subidas marginales en el impuesto de la renta o de los impuestos medioambientales.

¿Cuándo cree que se despejarán las dudas sobre la fiscalidad post-COVID?

Hasta septiembre u octubre no creo que vayamos a tener nada claro.

¿Cómo valora las actuaciones del Ejecutivo para paliar la crisis económica y de las empresas provocada por el COVID-19?

En España se han tomado una serie de medidas muy potentes, como los ERTE’s que han evitado los despidos, aunque también hemos de pensar que los pagamos entre todos. Respecto a los avales ICO han permitido emplear la red de banca comercial para que la liquidez, vía préstamos, llegue rápidamente a las empresas. Éstas junto a otras como las adoptadas para los autónomos y en algunas en materia de Seguridad Social son medidas de calibre. Respecto al aplazamiento de impuestos, sin embargo, sí es peligroso. No olvidemos que las empresas tienen que asumir ese pago después. En cuanto a la política de incentivos que se está poniendo en marcha pueden tener un efecto perverso. No podemos hacernos trampas al solitario.

¿A que se refiere con “no hacernos trampas al solitario”?

El déficit público se está disparando y a más déficit público menos capacidad de reacción ante situaciones adversas. Dicho esto, las empresas son un ser vivo que necesita moverse y alimentarse. Los ERTE’s meten en el congelador las relaciones laborales durante una situación en la que los empleados no pueden trabajar por situaciones externas. El proceso de descongelación puede implicar que el producto (en este caso la empresa) siga igual o que se haya estropeado y, en este caso, afectará al empleo. Lamentablemente, esto es algo que vamos a ver en los próximos meses.

Ante este panorama, ¿considera que los ERTE’s se deben prorrogar más allá del 30 de septiembre?

Creo que la extensión de los ERTE’s debería haberse hecho de una manera más estudiada, por ejemplo, poniendo especial atención a los sectores más sensibles.

¿Qué previsiones manejan para el sector exterior desde el CGE?; ¿hasta qué punto el COVID-19 dañará el proceso de internacionalización y las exportaciones de la economía española?; ¿habrá involución?

El sector exterior de España ya arrastraba cierto agotamiento. Para recuperar su vigor las empresas necesitan tener un horizonte lo más despejado posible, para que, como ocurrió en la anterior crisis, se reinventen y se lancen como leones a los mercados exteriores. Dicho esto, no considero que se produzca una involución. Hay gente muy preparada que quiere hacer cosas, pero se tienen que crear las condiciones y las administraciones tienen que centrarse precisamente en esto.

¿Cuáles son las medidas que se necesitarían para ello?

Ni se pueden lanzar globos sonda ni se necesitan inventos del tebeo. Hay que planificar las medidas con cuidado y bajo el diálogo con las empresas. Por otra parte, las políticas tienen que orientarse hacia una reducción de costes, desde cotizaciones sociales hasta los regulatorios. Se necesita también máxima estabilidad institucional y lanzar el mensaje de que la economía española tiene como pilar la economía social de mercado, una economía en la que se van a regular cuestiones que tras la pandemia han ganado peso, por ejemplo, el teletrabajo, y que dicha regulación se hace con sentido y adaptada a la situación actual.

De sus palabras se deduce que la administración debe prestigiar la imagen de la empresa a partir del diálogo.

Hay que hacer entender a la ciudadanía cuál es el valor de las empresas, que estas están formadas por equipos humanos. Son las generadoras de empleo y riqueza. Así, hay que transmitir que su papel ha sido decisivo para el mantenimiento de los servicios básicos, la economía y el empleo durante la crisis sanitaria, pensemos por ejemplo en el sector energético. Labores que, cabe señalar, requieren de una coordinación con las administraciones que son las que tienen que gestionar de forma eficiente los recursos generados por el tejido empresarial.

Volviendo al sector exterior, ¿qué necesita la inversión extranjera en España?

En una situación de inestabilidad como la actual la inversión necesita seguridad jurídica y un marco político estable. La propia falta de planificación por la deriva que tomen los efectos de la pandemia se agrava con anuncios de reformas laborales que después no son, regulaciones del teletrabajo que no se corresponden con la realidad… En definitiva, con anuncios de cara a la galería que lo único que hacen es introducir incertidumbre. Por otra parte, las inversiones necesitan despejar las dudas sobre los posibles incrementos de costes. No se pueden introducir globos sonda que amenazan realidades que después no son. Cada uno debe hablar de lo que sabe. Y ahí, permítame una reflexión, los medios de comunicación tienen una importante labor de cara a la opinión pública y deben huir de estridencias.

El COVID parece que está acentuando el fervor proteccionista de, entre otros, Donald Trump, ¿qué alternativas tienen las empresas españolas?

El comercio internacional es la fuente de riqueza colectiva y de paz. No es un juego de suma cero. Es evidente que las realidades proteccionistas no facilitan las cosas, pero hay que pensar que todos estamos implicados y las cadenas de valor pueden salir perjudicadas, generándose problemas de suministro. Habrá cambios y sensibilidades nuevas, pero en el comercio internacional hay muchos intereses. Las empresas se adaptarán a lo que haya.

En la situación actual con la crisis azotando Latinoamérica, ¿ve viable la firma de acuerdos como Mercosur en el corto/medio plazo?

La pandemia está afectando y puede afectar muchísimo a la larga. Argentina y Brasil son países que pesan mucho y las noticias no son nada halagüeñas.

Con el COVID parece que hemos dejado de lado dos de los retos a los que se enfrenta la economía mundial y que tocan de lleno al sector exterior español: el Brexit y la guerra tecnológica y comercial Estados Unidos – China.

Efectivamente, en diciembre se celebrarán elecciones en EEUU que habrá que ver cuál es el resultado y a partir de ahí empezar a despejar incógnitas. Por otro lado, tenemos la pérdida de potencial de Europa, básicamente por los conflictos derivados de la Gobernanza. En este punto se debe avanzar en el proyecto comunitario y apostar por los avances tecnológicos. La política europea debe ser consciente de que la digitalización es algo global y las decisiones que se tomen en este sentido deben gestionarse bien. En definitiva, las cosas no se solucionan sólo hablando de ellas, sino actuando. Más que previsiones hay que crear condiciones para prosperar.

¿Cómo contribuirá el Green Deal Europeo al sector exterior de España?

Sin entrar en demagogia, el uso eficiente de las tecnologías digitales y la sostenibilidad medioambiental, son dos elementos de competitividad. Por tanto, abrirá mayores oportunidades a las empresas.

Los peces pequeños se comen al tiburón grande en la Unión Europea, ¿qué cree que ha pesado en el hecho de que Nadia Calviño no haya resultado elegida como presidenta del Eurogrupo cuando contaba con el apoyo de Alemania, Francia e Italia?

En primer lugar, quiero expresar mi profunda desilusión porque Nadia Calviño no haya sido elegida presidenta del Eurogrupo, ha sido una oportunidad perdida. La ministra ha hecho lo que tenía que hacer. Para España como país hubiera supuesto un chute de optimismo. Dicho esto, la estructura de la Unión Europea es muy compleja, no se puede atribuir todo a un mismo factor.

¿Qué puede esperar España con la elección de Paschal Donohoe como presidente del Eurogrupo?

Hemos de entender que el mundo no funciona por el nivel de justos e injustos. Tenemos que aprovechar la adversidad para remover todo lo que nos hace menos competitivos. En mi opinión, es una oportunidad para mejorar. Posiblemente las cosas no hubieran sido así con, por ejemplo, un déficit público más pequeño. A partir de ahora, hemos de tratar de negociar las mayores partidas posibles para España siendo conscientes de que existirá una condicionalidad y de que tenemos que aprender a gestionar mejor.

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