Jugar en el extranjero para mantenerse en la brecha de la competitividad
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Hay que imponerse la disciplina de “jugar en el extranjero” para mantenerse en la brecha de la competitividad

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Entrevista a Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research, realizada por Beatriz Triper para Moneda Única.

Pese a que, tal y como afirma la Secretaría de Estado de Comercio, las exportaciones españolas de bienes están en máximos históricos (230.397 millones de euros a cierre del mes de julio), lo cierto es que este año es el que menor crecimiento interanual se ha registrado en tiempos de post-pandemia. En concreto, el avance ha sido de apenas un 3,3% frente al 24,2%, 21,7% y 14,6% de los ejercicios de 2022, 2021 y 2020 respectivamente.

Por otra parte, aunque entre julio de 2022 y julio de 2023 el déficit comercial se ha reducido en torno a un 80%, la cifra se mantiene por encima de los 21.300 millones, la más alta de los últimos tres años, cuanto se situaba bastante por debajo de los 10.000 millones de euros. Las cifras, cuanto menos, despiertan la alerta en una economía, la española, cuyo sector exterior supone más de 40% del PIB.

Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Reserach, defiende la necesidad de internacionalizarse para ganar en competitividad y explica para Moneda Única la deriva próxima del sector exterior de España. Tiempos que vendrán marcados por la contracción del consumo de no residentes y la dualidad en inversión de bienes de equipo entre grandes empresas y pymes.

Atendiendo a los últimos datos de nuestro sector exterior, ¿estamos ante una situación puramente coyuntural o por el contrario asistiendo a una ‘recesión’ de lo que ha sido uno de los pilares del crecimiento de la economía española desde la crisis de 2008?

Hemos de diferenciar entre bienes y servicios. Empezando por los servicios -que no olvidemos representa en torno al 70% de nuestro Producto Interior Bruto- estamos entrando en el máximo de la capacidad utilizada. Estamos empezando a detectar externalidades negativas en niveles muy elevados que hacen que el crecimiento que estamos observando sea poco sostenible. Por otra parte, gran parte del crecimiento del gasto turístico tiene que ver más que con la recuperación de la afluencia de turismo extranjero con el hecho de que los españoles no quisieron salir de España que, cabe señalar, benefician a destinos alternativos al sol y playa. De hecho, los niveles de ocupación y pernoctaciones empiezan a estar un 5%-10% por encima de los de 2019, especialmente en zonas del Norte, niveles que podríamos denominar techo. Es por ello por lo que para 2024 prevemos que se iniciará un periodo de estancamiento y de no crecimiento o, incluso, desaceleración.

En el caso de los bienes, ¿Qué causas se pueden atribuir a dicho frenazo?

El elevado coste de los combustibles, con la recuperación del precio del petróleo que encarece de forma directa al transporte e indirecta al resto de bienes. Se añade el también elevado precio de la energía que, pese a la moderación de los últimos meses, merma la competitividad de nuestras empresas. Son problemas a los que no se están aportando soluciones a corto plazo. Por otro lado, es importante destacar el estancamiento estructural en el que ha entrado el sector automotriz motivado, en parte, por la incertidumbre regulatoria que hace menos atractiva la inversión.

¿Qué previsiones manejan desde BBVA para el sector exterior en España para los próximos ejercicios?

Prevemos una caída del 0,5%. De cara a 2024 prevemos un crecimiento del 3% en exportaciones de bienes derivado de la recuperación de las economías europeas, ahora bien, todo marcado por un clima de mucha incertidumbre que podría llevar a revisar las previsiones.

¿Es buen momento para la internacionalización de las empresas?

Depende de la situación tanto de las empresas, en sí, como del mercado en el que operan. Hay que tener en cuenta que el consumo doméstico muestra una tendencia decreciente (55% del PIB) y los próximos años seguirá cayendo por el importante proceso de envejecimiento de la población. Una sociedad más envejecida ahorra más y gasta menos. En ausencia de un boom importante de inmigración las previsiones de crecimiento de la demanda interna van a ser cada vez más moderadas, por tanto, buena parte de lo que va a ocurrir si queremos crecer pasa por la internacionalización; el crecimiento dependerá de terceros mercados. Si no nos internacionalizamos, es decir, competimos con el resto del mundo las empresas de otros países que sí lo están haciendo van a darnos el sorpaso en términos de competitividad. Hay que imponerse esta disciplina de jugar en el extranjero para poder continuar en la brecha de la productividad, la eficiencia y la competitividad. Si no podemos quitar, que al menos no nos quiten. Es, por tanto, un buen momento.

A pesar de la tormenta que se desató desde el estallido de la pandemia y la posterior invasión de Ucrania con el impacto sobre las economías europeas y los precios de la energía, España parece haberse comportado mejor en los últimos dos años…

Si atendemos a las revisiones de la serie histórica del PIB la fotografía cambia cada dos meses y dice cosas contradictorias. Observamos que el PIB está por debajo de los niveles pre-pandemia. Vemos cuál es la productividad entre horas y empleo y, si bien la caída de la temporalidad ha supuesto un cambio estructural importante, el problema es cómo repartirlo entre los componentes de la demanda. Dicho esto, centrándonos en el sector exterior, lo que es un hecho es que en los últimos dos años hay una aportación tremendamente positiva de las exportaciones de servicios turísticos y no turísticos. Alrededor de un 70%-80% del crecimiento del PIB se explica por la contribución positiva de estos dos sectores, lo que ayuda a explicar por qué el bienio ha sido superior al de otras economías europeas como Alemania, que lleva este mismo periodo en estancamiento o recesión por su dependencia de la industria. Comparado con niveles pre-pandemia, el país germano, muestra caídas relevantes en la producción de bienes, especialmente las manufacturas, intensivas en el uso de electricidad.

Atendiendo a este apunte, hemos de insistir en que el fuerte crecimiento de la economía española se explica porque la demanda y la oferta de servicios no se han visto restringidos durante el último año. Los servicios no son tan intensivos en el uso de electricidad o energía calórica, no se requiere el gas como insumo. Y aunque sí son más intensivos en mano de obra, muchas de las restricciones a este respecto se han reducido con el incremento en inmigración del último año principalmente, lo que ha permitido tanto la expansión de los servicios como de las ventas de estos servicios al exterior.

Por otra parte, las exportaciones de servicios no turísticos están un 25% por encima de niveles prepandemia, el consumo de servicios de no residentes está un 21% de niveles prepandemia y representan un porcentaje mayor del PIB que el turismo extranjero. Es decir, la demanda externa y por tanto el gasto por parte de extranjeros (servicios consultoría, financieros, profesionales…) han tenido un comportamiento muy positivo.

Atendiendo a los datos del INE y pese a las correcciones en la metodología, con un avance del 2,2% (dos puntos menos que el registrado en el primer trimestre) la economía española parece haber entrado en fase de enfriamiento, ¿nos está contagiando ya Alemania?

Estamos apreciando una desaceleración de la demanda externa que coincide con un momento particularmente positivo de las exportaciones de servicios lo que permite una compensación. En este punto hemos de señalar que el deterioro de la demanda de los países europeos se está reflejando más en una industria cuyo crecimiento no termina de crecer. Los problemas de oferta en muchos sectores están desapareciendo. Se ha producido una mejora, por ejemplo, en el tiempo que tarda un bien en llegar desde Asia a Europa, en la disponibilidad de contenedores, o en el aprovisionamiento de insumos como los microprocesadores…, sin embargo, insisto en que la producción industrial no crece, lo que tiene que ver con un entorno en el que los hogares están comenzando a reducir su gasto.

Al hilo de la pregunta anterior, Europa continúa siendo el principal destino de las exportaciones españolas, ¿Qué pueden esperar nuestras empresas de cara al próximo periodo?; ¿deben apostar por destinos alternativos o por el contrario han de mantenerse en una posición conservadora?

Europa es una gran apuesta. Es un destino donde el costo es muy reducido comparado con el resto de mercados. Tras ello, países relativamente grandes donde compense pagar el coste de cómo operan, entre otros las administraciones locales o las cadenas de distribución. Un coste que se concreta en el establecimiento de alianzas con un socio comercial. A este respecto, Latinoamérica tanto por el conocimiento del idioma y por la notable presencia de empresas españolas que ya conocen el mercado es otra región en la se puede confiar. Ahora bien, no podemos dejar de lado que los dos mercados de mayor crecimiento serán India y China.

El mercado asiático, en concreto, la economía China parece haber entrado en una fase de estancamiento… Latinoamérica, con excepción de México, que según su último informe ha mostrado mejores resultados de lo esperado, muestra crecimientos muy bajos (menos del 2% según el FMI)… ¿Cuáles son los mercados prioritarios para las empresas españolas según los análisis de BBVA Research?

En el caso de China, a partir de ahora las cosas no van a ser tan sencillas por su tipo de modelo productivo, demasiado dependiente de su sector externo. En los próximos años vamos a ver una economía China a la que le va a costar alcanzar las tasas de crecimiento que se venían percibiendo. Buena parte de su crecimiento provenía de sus exportaciones. A partir de ahora el crecimiento va a determinarse por el crecimiento de su mercado interno. Si China continúa exitosa será porque generará las bases para que sea su demanda interna y sobre todo el consumo quien sostenga el crecimiento. Si es así, va a haber muchas oportunidades para que el gigante asiático satisfaga su propia demanda interna y, en la medida del desarrollo de una clase media pudiente, los servicios y los bienes de lujo que van a demandar en los próximos años.

Respecto a México y Latinoamérica son mercados donde también se están asentando las bases para el crecimiento de las clases medias, por lo que la demanda de bienes y servicios se debería ir incrementando, especialmente en México, Perú, Colombia y Brasil.

Según los últimos datos del ITC (Índice de Tenencia de Competitividad), calculado en base al IPC, durante el primer semestre la competitividad mejoró respecto a los países de la UE, el resto de países europeos y la OCDE. Sin embargo hemos retrocedido de manera importante con respecto a los BRICS… ¿A qué atribuyen estos datos?; ¿Cuál es la situación real de la competitividad de nuestro sector exterior eliminando factores puramente coyunturales?; ¿está en riesgo la competitividad de nuestras exportaciones en el momento en el que se supriman las medidas anticrisis y la retirada de estímulos de los Bancos Centrales?

España adolece de crecimiento de la productividad. Las mejoras en este aspecto se deben a un crecimiento moderado de los salarios. Obviamente, éstos no pueden crecer de manera sostenida por encima de la productividad porque implicaría pérdidas de competitividad. Productividad y competitividad van de la mano. Por otra parte, contamos con un capital humano que pese a su elevada formación no está adecuado al tipo de bienes y servicios que se demandan a nivel mundial. Tenemos exceso de universitarios en ciencias sociales y falta de profesionales en carreras tecnológicas, científicas, ingenierías… Somos deficitarios en formaciones técnicas. Además, tenemos un tejido empresarial donde el capital humano es relativamente reducido, las empresas son de pequeño y mediano tamaño, familiares, muchas veces quienes emprenden carecen de la formación o capacitación adecuada. Y en algunos casos, cierto es que cada vez menos, sus objetivos no son de expansión sino de generar trabajo para sus sucesores.

Centrándonos en el ámbito doméstico, ¿está afectando y de qué manera la inseguridad jurídica derivada de la inestabilidad política en España a la inversión extranjera?; ¿están optando las empresas por otros destinos antes que por España?

España, por naturaleza y ubicación geográfica, es un país receptor de inversión extranjera directa, va a haber muchas oportunidades a futuro. Es uno de los mejores países europeos para invertir, especialmente por el impacto de los Fondos Europeos en la competitividad de las empresas y la economía.

Todo lo que tenga que ver con el sector de las renovables, la caída esperada de los costes energéticos que será proporcional al avance de las energías verdes, va a suponer una importante ventaja competitiva. Dicho esto, los gobiernos de las distintas administraciones deben aportar seguridad jurídica a nivel fiscal y regulatorio. Tenemos que asegurar y avanzar para que la competencia impositiva que existe entre países tanto de la UE como entre las propias autonomías se diluya.

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