Balbino Prieto - Moneda Única
Presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles.

“Nuestros empresarios en el exterior están pagando hoy un peaje muy alto por su españolidad”

Promotor del Club de Exportadores e Inversores Españoles, que preside desde 1997, Balbino Prieto es también vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Internacionales de Comercio Exterior (Citha). Diplomado en Dirección de Empresas, Balbino Prieto se define a sí mismo como un “autodidacta” y un “vocacional” del comercio exterior, del que fue pionero en unos años en los que España miraba todavía hacia dentro y estaba excluida de los organismos económicos mundiales”. Sus virtudes, según el mismo confiesa, no son otras que la visión de futuro y el espíritu de iniciativa. Dos principios que ha sabido trasladar al Club de Exportadores e Inversores Españoles, hasta situarle como una institución de referencia en el sector exterior de este país.

El sector exterior es hoy el único motor que tira de la economía española. Sin embargo, la fuerte desaceleración de las economías europeas y en especial de Francia y Alemania, nuestros dos primeros clientes, ¿no hace peligrar el funcionamiento de nuestras exportaciones y el turismo?

Es verdad que los dos sectores que están funcionando son el comercio exterior y el turismo y también lo es que la situación se está volviendo muy preocupante para ambos. Pero lo que es realmente desalentador para el sector exterior y para la economía española en general es la falta de actuación y la carencia de ideas del Gobierno. No se puede esperar al 20 de noviembre para tomar decisiones que se deberían estar ya poniendo en marcha.

Y, en este contexto, y como primer responsable de una asociación que agrupa a todas las grandes multinacionales españolas, ¿cómo valora la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio?

En el Club creemos que España necesita una reforma global de la fiscalidad que resulte atractiva para las empresas y que sirva para generar más inversión y crear empleo, que son dos elementos esenciales para hacer más fácil el pago de la deuda. En esto es en lo que se debería estar trabando, porque en nuestra opinión está muy claro que el Impuesto sobre el Patrimonio no sirve para esto.

Hablando de la deuda. ¿Están pagando las empresas españolas en el exterior un “peaje” por su españolidad?

Nuestras empresas se están viendo penalizadas porque la españolidad tiene un precio y cada vez nos cuesta más y más caro obtener financiación externa, porque la prima de riesgo las castiga. A Telefónica, por ejemplo, la españolidad le está perjudicando su necesidad de financiarse. Evidentemente la deuda y la prima de riesgo son un lastre para las inversiones en el exterior porque cuesta más el crédito y, efectivamente, los empresarios están pagando hoy un alto peaje por su españolidad.

Imagino que esta será una de las principales peticiones del Club al nuevo Gobierno que salga de las urnas. ¿Qué otras medidas deberían adoptarse con urgencia?

Al nuevo Gobierno le pedimos que potencie el sector exterior español con una mayor presencia y más activa en las regiones de Asia-Pacífico y Asia Central, además de que la política exterior de España tenga como eje central el apoyo a las empresas en los mercados internacionales. Hay que trabajar también en el cambio del seguro del crédito a la exportación, que data de los años setenta, para adaptarlo a las necesidades de las empresas españolas de hoy.

Y supongo que también demandarán mejores instrumentos financieros ante la atonía del crédito de la banca privada, porque este es uno de los grandes problemas hoy de las empresas.

En momentos como este los instrumentos financieros públicos renuevan su importancia. Nosotros hemos pedido que se revisen todos los de apoyo a la internacionalización. Pedimos que se apoye el acceso y la refinanciación a las empresas exportadoras mediante pólizas de CESCE de garantías bancarias y ejecución de fianzas. Queremos que se garantice la permanencia de los fondos de apoyo a la internacionalización de las empresas, una aplicación más flexible del Fondo de Inversiones en el Exterior (FIEM) y que se otorgue mayor capacidad al ICO para la obtención de fondos y avales a medio plazo, entre otras actuaciones.

Otro de los temas que más preocupa en el Club es la educación.

El deterioro de nuestro sistema educativo es tan grave, que las empresas estamos empezando a tener dificultades para encontrar técnicos competentes y nos vamos a ver obligados a buscarlos en el extranjero. También me parece lamentable que la sociedad española no esté exigiendo un debate democrático sobre el suministro energético para reducir nuestra dependencia del exterior. Este es un debate que debería promoverse desde la sociedad civil.

También han denunciado públicamente la fragmentación de nuestro mercado interno como uno de los grandes frenos a la competitividad de nuestro país y de nuestras empresas.

El mercado interior se está fragmentando por la insolidaridad y la disparidad de las normas y regulaciones autonómicas. Y, así, es difícil que tengamos grandes multinacionales o que vengan la extranjeras. Si uno no es competitivo en su país, ¿cómo va a serlo fuera? Además, en unos momentos de crisis y de falta de liquidez no podemos permitirnos la duplicidad de funciones y actuaciones. La situación exige unidad y colaboración. Lo contrario es un despilfarro.

Finalmente, ¿cómo están hoy las relaciones entre el Club de Exportadores y la CEOE?

Las relaciones personales son muy cordiales y las institucionales, inexistentes. Tengo la sensación de que, de forma equivocada, se nos considera como competidores cuando nosotros somos complementarios y más en estos momentos en que todos tenemos que remar en la misma dirección.

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