¿Están preparadas las empresas españolas asentadas en el exterior para afrontar conflictos como el de Egipto? - Moneda Única
Opinión

¿Están preparadas las empresas españolas asentadas en el exterior para afrontar conflictos como el de Egipto?

José-Manuel-Ruiz-González-(Anthelex)

José Manuel Ruiz González
Director del Departamento de Gestión de Riesgos Empresariales de Anthelex International S.L.


Los recientes acontecimientos que están teniendo lugar en determinados países del norte de África, especialmente en Egipto y Túnez, cuyo efecto dominó se ha hecho sentir en lugares tan distantes entre sí como Argelia, Jordania o Yemen, están poniendo de manifiesto el descontento de determinadas sociedades musulmanas con los gobiernos que las rigen.

Condicionantes de índole social y aspectos relacionados con los derechos y libertades, serían entre otros los detonantes de la situación. Y pese a que en la mayoría de estos países su confesión islámica no estaba influyendo en la política gubernativa, diversos grupos de corte islamista han comenzado a cobrar protagonismo aprovechando la conflictividad social para hacer oír su voz; es el caso de la Sociedad de los Hermanos Musulmanes en Egipto, o el aclamado retorno del exilio del tunecino Rachid Gannuchi.

Pero una vez esbozada la situación, que bien podría extenderse como un reguero de pólvora a otros países musulmanes del Magreb o de Oriente Próximo, surgen preguntas fundamentales para las que muchos actores económicos de nuestro país no encuentran respuesta: una vez desencadenado un conflicto como el que se registra en Egipto, ¿cómo reaccionan las empresas españolas allí establecidas?, ¿cómo protegen a su personal expatriado?, ¿proceden a su repatriación por medios propios o aguardan consignas y medios de transporte del Gobierno de España?, ¿cuentan nuestras empresas con planes de evacuación para estos casos?, ¿existen en sus sedes corporativas planes de gestión de situaciones de crisis, de contingencia, y de continuidad de negocio para minimizar los efectos de este tipo de sucesos?.

La experiencia nos demuestra que la respuesta a estas cuestiones no es en muchos casos todo lo buena que cabría esperar de una empresa social y corporativamente responsable. La tendencia general de nuestras empresas, que han registrado un significativo avance en los últimos tiempos en materia de internacionalización tanto en el plano cualitativo como en el cuantitativo, es la de desconocer la operatividad que comporta la articulación de un sistema gestión de situaciones de crisis que acompañe a toda operación en escenarios geográficos complejos.

En este sentido, si bien es una realidad nuestra creciente competitividad en relación con las grandes corporaciones estadounidenses, británicas o francesas, resulta paradójico comprobar cómo en aquellas latitudes en las que se han materializado graves riesgos para la seguridad de los empleados y la continuidad de las operaciones de las empresas, las compañías de los países apuntados han desplegado toda su protocolizada y bien engrasada maquinaria de gestión de riesgos mientras que algunas de nuestras empresas han pretendido gestionar la situación improvisando sobre la marcha sin ningún tipo de estructura de emergencias, ni planes o procedimientos preestablecidos de evacuación de expatriados, de continuidad de negocio con personal local, de atención a medios de comunicación, etc.

En el caso de Egipto, donde se ha establecido un toque de queda y el sistema de transporte aéreo, e incluso el terrestre entre el centro de las ciudades y los aeropuertos, ha sufrido considerables interrupciones, algunas empresas españolas cotizadas en el IBEX 35, de manera acertada, han evacuado a su personal occidental por vía aérea con medios privados, sin esperar decisión política alguna desde nuestro país o la Unión Europea. Asimismo, mientras algunas de nuestras corporaciones decidieron suspender totalmente su actividad, otras recurrieron a sus empleados locales para dar continuidad a sus operaciones aunque fuese con una menor intensidad.

Incidentes como los que están acaeciendo en Egipto deberían hacer reflexionar a la alta dirección empresarial sobre la necesidad de dotarse de las herramientas necesarias para reaccionar de manera adecuada ante este tipo de situaciones de crisis o emergencia, sin dejar a la improvisación o a la suerte la seguridad física de sus empleados, que ha de ser objetivo prioritario, así como el futuro de sus actividades industriales y mercantiles o las inversiones efectuadas en el país en cuestión.

José Manuel Ruiz González
Director del Departamento de Gestión de Riesgos Empresariales de Anthelex International S.L.

 

 

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