Ahora que la inmensa mayoría de los españoles estamos concentrados en la declaración del Impuesto sobre la Renta asistimos, entre desconcertados e indignados a los resultados del Impuestómetro 2026, el informe anual sobre la fiscalidad que elabora el Instituto Juan de Mariana, en el que se concluye que España paga más impuestos que nunca, converge con Europa por la vía fiscal y no por renta, penaliza a la clase media trabajadora y utiliza la inflación como impuesto encubierto.
Un informe en el que se constata que entre 2018, año de la llegada de Sánchez al Gobierno, y el año en 2026, en curso, el gobierno del sanchismo ha realizado 141 subidas de impuestos y cotizaciones, de las que 63 son subidas explícitas, otras 46 son subidas encubiertas por no deflactar el IRPF en función de la inflación y 32 corresponden a revisiones catastrales.
Subidas de impuestos que han propiciado que con Pedro Sánchez los españoles hemos soportado un récord histórico de presión fiscal que en 2014 se situaba en el 34,2% del PIB pasando al 37,1% en 2024, “el nivel más alto jamás registrado”, y que se superará en este 2026, año en el que las previsiones de la Comisión Europa elevan nuestra presión fiscal hasta el 38,3% del PIB.
Crecimiento de la presión fiscal que se ha traducido en el mayor aumento recaudatorio de la democracia. Como destaca el Instituto Juan de Mariana, desde 2018, los ingresos tributarios de Hacienda han crecido en 168.166 millones de euros, un 39,7%, y podrían aumentar hasta 248.000 millones de euros en 2026 con un crecimiento del 58,5%.
Todo un golpe directo a los hogares que han visto como los impuestos directos que pagan las familias han subido un 56,3% nominal y el 31,1% real en los ocho últimos años. Así desde que Sánchez ocupa La Moncloa cada hogar paga hoy 1.657 euros más al año en euros constantes, el esfuerzo fiscal directo ha subido del 13,6% al 15,9% de la renta bruta disponible y el mayor salto se produce entre 2021 y 2022, coincidiendo con la inflación no deflactada.
Los datos del Impuestómetro muestran también que con una inflación acumulada del 23,2% entre 2018 y 2025 la subida fiscal encubierta por no deflactar con la inflación, es decir por la negativa a actualizar los tramos del IRPF ha actuado como “una subida silenciosa y regresiva” estimándose en más de 27.600 millones de euros de recaudación adicional solo entre 2019 y 2023.
Una política fiscal confiscatoria y antisocial que, además, va a contracorriente a la de nuestros socios de la Unión Europea. Entre 2018 y 2024 España ha subido su presión fiscal en 2,2 puntos porcentuales del PIB, mientras el conjunto de la UE la redujo en 0,6 puntos porcentuales y diez países, entre ellos Francia, Suecia, Alemania o Bélgica han bajado sus impuestos.
Añadir a esto que como reflejan las Cuentas Nacionales de Transferencia, un español medio paga 460.600 euros de impuestos a lo largo de su vida, lo que equivale a entre 16 y30 años de salario. Y ni siquiera la jubilación nos libera del fisco dado que a partir de los 65 años se paga aún el 31,3% de toda la pensión.
Y en línea con las conclusiones del Impuestómetro y con escasos días de diferencia, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) daba a conocer el informe ‘Taxing Wages’ en el que se confirma que España mantiene una estructura fiscal que penaliza en exceso el trabajo, desincentiva la actividad laboral y reduce la eficacia de las mejoras salariales.
Para un trabajador soltero y sin hijos, que es la principal referencia en los estudios comparativos, España es el décimo país con el mayor gravamen fiscal sobre los salarios con una cuña fiscal, es decir la suma del impuesto sobre la renta y de las cotizaciones salariales y patronales, que se elevó hasta el 41,4 % del sueldo frente a la media del 35,1 % del salario en la OCDE, 0,15 puntos porcentuales más que en 2024. Alza la de nuestro país que duplica al conjunto de la organización..
Pues eso, que los números, como el algodón no engañan, y dicen que con el sanchismo gobernante los españoles pagamos los impuestos más altos de la historia y tenemos los peores servicios de la historia. Ahí están el caos ferroviario, las carreteras infames, el apagón histórico, las listas de espera sanitarias o los pésimos resultados de nuestros escolares en las estadísticas internacionales.