Los costes de transporte marítimo vuelven a tensionarse. Las tarifas de los principales fletes internacionales han encadenado varias semanas de subidas y se sitúan ya en su nivel más elevado de los últimos dieciocho meses, impulsadas por la congestión en puertos estratégicos, el desvío de rutas y el aumento de la demanda en Asia.
El repunte se refleja especialmente en los índices que miden los precios de los contenedores entre Asia y Europa, donde las tarifas han registrado incrementos de doble dígito desde comienzos de año. Las navieras atribuyen esta escalada a una combinación de factores: la saturación en terminales clave, la falta puntual de contenedores vacíos y las alteraciones en los itinerarios provocadas por tensiones geopolíticas.
Las empresas importadoras y exportadoras empiezan a notar el impacto. Sectores como el textil, la electrónica o la industria auxiliar alertan de que los plazos de entrega se están alargando y los costes logísticos vuelven a presionar los márgenes, justo en un momento en el que la actividad internacional mostraba signos de recuperación.
Los analistas del sector prevén que la volatilidad se mantenga durante los próximos meses, especialmente si persisten los desvíos de rutas y la demanda asiática continúa al alza. Aun así, consideran que el mercado se encuentra lejos de los niveles extremos alcanzados durante la pandemia, aunque advierten de que la situación podría complicarse si se producen nuevos cuellos de botella en los puertos del sudeste asiático o del Mediterráneo.
El comportamiento de los fletes se ha convertido de nuevo en un indicador clave para anticipar la evolución del comercio global. Las empresas logísticas recomiendan planificar con mayor antelación y diversificar rutas para mitigar el impacto de esta nueva fase de encarecimiento.