La Federación Española del Vino (FEV) ha mostrado su preocupación por la decisión de varias comunidades autónomas de rebajar la intensidad de las ayudas destinadas a la promoción internacional del vino, justo cuando el sector atraviesa uno de los momentos más delicados de la última década.
La medida, aprobada en la última Conferencia Sectorial de Agricultura, supone volver al 50% de financiación pública, anulando el incremento al 60% que se había autorizado en marzo. La rectificación salió adelante tras la impugnación inicial de La Rioja y el voto en contra de autonomías como Galicia, Andalucía, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana, Castilla‑La Mancha, Extremadura, Baleares y Madrid.
La FEV considera que esta marcha atrás llega en un contexto especialmente complejo: el consumo de vino en España ha caído alrededor de un 10% en los últimos dos años, mientras que las exportaciones -aunque siguen siendo sólidas- muestran signos de desaceleración en volumen por la presión de precios y la competencia internacional. Para la federación, reducir ahora los recursos destinados a promoción exterior es “un error estratégico” que debilita la capacidad de las bodegas para mantener presencia en mercados clave.
El director general de la FEV, José Luis Benítez, ha señalado que resulta “difícil de entender” que se recorten fondos precisamente en uno de los instrumentos más eficaces de la política vitivinícola europea. Según la federación, ya se habían emitido resoluciones de ayuda bajo el acuerdo anterior, lo que genera incertidumbre entre las bodegas y transmite “un mensaje contradictorio” en plena necesidad de reforzar la actividad comercial.
La organización ha pedido a las comunidades autónomas que reconsideren su posición y ha instado al Gobierno a simplificar los procedimientos de gestión y justificación de las ayudas, cuya complejidad administrativa provoca que cada vez más bodegas renuncien a solicitarlas.