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Opinión

En los umbrales de la recesión

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En este artículo de opinión “En los umbrales de la recesión”, el periodista especializado en economía, José María Triper, analiza con numerosos datos actualizados la coyuntura de España que posiblemente se encuentre al borde de la recesión económica.

El Fondo Monetario Internacional ha dado el aviso. El sector exterior que fue clave en España para la salida de la crisis financiera de 2008-2013 se encuentra amenazado por la caída del comercio derivada de la invasión rusa de Ucrania, pero, sobre todo, por la elevada inflación que es la más alta de la UE, y por la posibilidad de elevados incrementos salariales. Factores que están perjudicando la competitividad exterior de nuestras empresas, bienes y servicios y que incidirán en que el superávit por cuenta corriente de España será prácticamente nulo este año y el que viene.

En la misma línea, la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s, tampoco nada sospechosa de conspirar contra Sánchez y su gobierno, ha sido la última del sector en afirmar que la economía española “se dirige hacia la recesión en invierno” afectada por el práctico estancamiento de los sectores de servicios y las manufacturas.

Toques de atención que deberían obligar a la factoría Sánchez&Cia Producciones a enfrentarse a la cruda realidad de un país con la mayor tasa de inflación de las grandes economías europeas a pesar de ser el país menos dependiente del gas ruso, con los españoles sufriendo la mayor pérdida de poder adquisitivo de los últimos 45 años y en vísperas del cambio de orientación en la política monetaria de la UE, que ya se nota en la subida de los tipos de interés y en la escalada de la deuda pública.

Una tormenta perfecta que, como advierten desde la patronal CEOE está generando “un mayor grado de incertidumbre que contiene las decisiones de inversión y consumo y supone un riesgo para la estabilidad fiscal”, además de una “pérdida de competitividad acumulada de la economía española” como consecuencia de la mayor subida de nuestros precios y costes en relación con los de nuestros competidores europeos.

De hecho, la balanza por cuenta corriente española presentó un déficit de 1.200 millones de euros entre enero y junio de este año, en contraste con los 2.100 millones de superávit del mismo periodo de 2021, con datos del Banco de España, deterioro que se explica por el aumento del déficit de las rentas primarias y secundarias y por la caída del superávit de bienes y servicios, pese a la notable mejora en turismo y viajes.

En concreto, el saldo comercial español registró entre enero y julio de este año un déficit de 38.523 millones de euros que supone multiplicar por cerca de 6 veces el desequilibrio del mismo periodo de 2021 (-6.994 millones de euros). Empeoramiento que se produce a pesar del aumento de las exportaciones en un 24,2% interanual contrarrestado por el crecimiento un 40,2% en las importaciones.

Una factura exterior que, unida al aumento de los precios de la energía de las materias primas, del transporte y a las dificultades de suministro de materiales y de componente se empieza a reflejar ya en una desaceleración de la creación de empleo. Seguimos duplicando la tasa de paro de la UE (6,6%) que está en mínimos, mientras que la nuestra está en el 12,6% y lideramos el desempleo de la Unión, siendo también España es el país donde más cayó el empleo en el último trimestre como muestra la serie corregida de efectos estacionales de Eurostat que constata que España perdió 220.500 ocupados entre abril y junio respecto al trimestre anterior.

Somos también el país de la Unión más alejado del PIB de 2019, anterior a la pandemia, también con datos de Eurostat, organismo que nos sitúa como el segundo entre las cinco grandes economías europeas con mayor problema de subida de precios motivo por el cual los sueldos españoles caerán este año un 4,4% duplicando la pérdida de poder adquisitivo de la OCDE.

La producción industrial ha sufrido una fuerte desaceleración en julio al crecer sólo el 1,3% respecto al mismo mes de 2021, lo que supone una caída de 5,3 puntos con respecto a junio. Y somos además el cuarto país con mayor deuda pública de la UE, el 118% del PIB, equivalente a 1,4 billones de euros, prácticamente el doble del límite que fija el Pacto de Estabilidad y sólo por detrás de Grecia, Italia y Portugal.

Y si descendemos de la macroeconomía vemos que los resultados del Radar Empresarial de Axesor an Experian Company constatan el incremento del número de insolvencias tras finalizar la moratoria aprobada para paliar los efectos del COVID-19. Sólo durante el mes de agosto se declararon 229 concursos de acreedores, un 44,94% más que en el mismo mes del ejercicio de 2021, mientras que en el acumulado del año la cifra de procedimientos suma 3.845, un 3,39% más interanual.

Indicador este que amenaza con empeorar si tenemos en cuenta que la inflación y la subida de tipos de interés, auguran que ya hay muchas empresas asfixiadas que no pueden hacer frente al pago de sus préstamos y créditos en los próximos meses tal y como refleja el comportamiento de los créditos ICO.

Esta, y no los cantos que entonan las sirenas monclovitas, es la situación real de una economía que apunta inexorablemente hacia la recesión.

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