Sostenibilidad y ODS para la internacionalización de las pymes
EconomíaEmpresas

Sostenibilidad y ODS para la internacionalización de las pymes

sostenibilidad-y-ods-para-la-internacionalizacion

La sostenibilidad y ODS son protagonistas en los planes de internacionalización para el futuro de las pymes. Para poder gestionar las oportunidades que la sostenibilidad ofrece a las pymes en su proceso de internacionalización, deben entenderse y acotarse los diferentes enfoques que pueden ser relevantes para mejorar así la proyección internacional de las pymes.

Desde IMEX-Madrid, en la Semana de la Internacionalización 2022, van a difundirse una serie de herramientas y conceptos que permitan integrar la sostenibilidad en la estrategia de internacionalización.

Este es el primer artículo introductorio, escrito por Fernando Laviña-Richi (de una serie de cinco) se pretende acercar a las pymes los criterios de sostenibilidad. En esta primera entrega se esbozan algunas ideas que permiten sentar las bases para que en otros artículos se puedan abordar temas de gestión como: la internacionalización sostenible, la gestión de la cadena de valor internacional, el nuevo enfoque del propósito de la empresa desde una óptica de sostenibilidad etc., las barreras y exigencias de la Información no Financiera.

La sostenibilidad en la empresa

Cuando hablamos de sostenibilidad, nos referimos a la capacidad de una organización, de alcanzar sus objetivos, satisfacer unas necesidades (desarrollar su propósito), sin comprometer o perjudicar la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer las suyas. Es decir, un modelo de gestión que tenga en cuenta que el medio ambiente y la naturaleza no son una fuente inagotable de recursos, lo que obliga a dar un uso racional a los mismos.

Así mismo, la sostenibilidad debe tener un impacto beneficioso desde el punto de vista social, equilibrando la búsqueda del crecimiento económico y la maximización del beneficio con sus consecuencias sociales. Se observa pues cómo la sostenibilidad es un prisma con muchas caras.

La pyme que quiera ser competitiva en los mercados internacionales tiene que encontrar la manera de hacer que ese prisma tenga sentido para la realidad de su sector, para su ámbito de actividad y, por supuesto, para su plan de expansión internacional.

La sostenibilidad puede ser, en definitiva, un catalizador del crecimiento empresarial, una palanca para el desarrollo de innovación y la aplicación de tecnologías y una posible enfoque para captar recursos financieros.

Las dos caras más conocidas de este prisma tiene su origen en las Naciones Unidas, con su doble iniciativa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Pacto Mundial con los 10 Principios, relacionados con los derechos humanos y laborales, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción.

Igualmente importante es la aproximación de las Pymes a los modelos de gestión, ASG; es decir, criterios Ambientales, Sociales y de buen Gobierno, (ESG en inglés: Environmental, Social, Governance).

Por último, y como consecuencia de lo anterior, es importante tener en cuenta las exigencias de transparencia e información que las empresas deben hacer hacia todos los actores involucrados en su negocio, lo que nos lleva en ese aspecto del prisma a conocer los elementos de comunicación, de indicadores de impacto; en definitiva, a la necesidad de desarrollar los requisitos de la Información no Financiera (INF), que cada vez tiene más contenido en las memorias de las empresas.

Hasta hace pocos años los conceptos relacionados con la sostenibilidad eran solo líneas de reflexión y pensamiento que estaban lejos de las decisiones de gestión de las empresas. Como mucho, estos conceptos se convertían en ideas para utilizarlas en los departamentos de marketing o comunicación de las empresas.

La sostenibilidad reduce riesgos

Hoy la sostenibilidad está presente en el crecimiento internacional de las empresas de diversas maneras, no sólo como oportunidades de negocio para crecer en mercados exteriores, sino también como una aproximación para reducir los riesgos derivados de dicho crecimiento. Tradicionalmente, este crecimiento en los mercados exteriores viene acompañado de nuevos riesgos derivados de actuar en entornos geográfica o culturalmente alejados. Incorporar los conceptos de sostenibilidad en la internacionalización es un método de control de algunos de estos riesgos, o por lo menos de minimizar los impactos de dichos riesgos. El más evidente sería el riesgo regulatorio, dada la creciente tendencia en muchos mercados de exigir un alto estándar de cumplimiento de legislación, cuyo incumplimiento acarrearía importantes sanciones. También los riesgos de pérdidas de reputación asociado dicho incumplimiento. Y no podemos dejar de señalar el riesgo operacional derivado de inestabilidad social o fragilidad medioambiental que se presenten en otros mercados.

A continuación se presentan algunos de los conceptos y herramientas que estarán presentes en la Semana de la Internacionalización 2022.

Los ODS y el Pacto Mundial

La Agenda para el Desarrollo sostenible fue acordada por unanimidad en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas en el año 2015. Es una propuesta que busca integrar los esfuerzos de todos: gobiernos, administraciones públicas, y agentes económicos y sociales. En la propuesta se establecen 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, que se detallan en 169 metas.

El enfoque general de los objetivos es lograr equilibrar el crecimiento con el respeto a los recursos naturales y abordando, de forma simultanea, temas de índole social, reducción de la pobreza, etc. Se trata de lograr hacer más con menos.

El elemento singular de esta iniciativa es que se sitúa por primera vez a las empresas como agentes clave de desarrollo y coloca sus aportaciones al desarrollo sostenible al mismo nivel que las realizadas por los estados y la sociedad civil. Naciones Unidas apuesta así por empezar a concebir a las empresas no solamente como actores que generen riqueza, sino también desarrollo a nivel mundial.

Es aquí donde los Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden jugar un papel esencial, proporcionando a las empresas un marco universal y coherente para guiar sus contribuciones al desarrollo sostenible y pueda ser trasladado a su actividad internacional.

Las empresas, según su sector y modelo de negocio, deben identificar sobre qué objetivos y metas tienen capacidad de influencia y empezar a realizar actividades y operaciones para contribuir al desarrollo sostenible, a nivel local e internacional.

Tras la aprobación, en septiembre de 2015, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, se otorgó el mandato al Pacto Mundial para sensibilizar y ayudar a las empresas a contribuir a la nueva agenda de desarrollo.

Pacto Mundial es una iniciativa internacional propuesta por las Naciones Unidas que tiene como objetivo promover el cumplimiento de 10 principios que se articulan en cuatro ámbitos relacionados con los derechos humanos y laborales, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción.

Estos 10 principios se integran en la estrategia de las organizaciones para favorecer, de este modo, la consecución de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Las entidades que se adhieren, se comprometen a implantar voluntariamente estos 10 principios en sus estrategias y gestión y a informar a la sociedad de los avances logrados a través de la elaboración y publicación de un Informe de Progreso anual. Su adhesión también conlleva dar a conocer los ODS en el ámbito de las empresas, comprometerlas en temas relacionados con el Pacto Mundial y comunicar su adhesión.

Las empresas hacen suyos los 10 Principios y los 17 ODS

Se trata de que las empresas asuman como suyos tanto los 10 Principios, como los 17 ODS.

Los 10 principios del Pacto Mundial para la empresa forman un esquema preventivo, o reactivo; ámbitos de vigilancia y control. Por el contrario, los 17 ODS son un aspecto proactivo de generar valor sostenible.

No basta con que las empresas no causen impactos negativos en sus grupos de interés y en la sociedad en su conjunto, sino que deben empezar a actuar como agentes de desarrollo, causando impactos positivos que cambien la forma de hacer negocios y mejoren el bienestar del conjunto de la sociedad.

Los criterios AGS (ESG en inglés)

En segundo lugar, volviendo a nuestro prisma, encontramos los acrónimos, ASG (en inglés ESG: environmental, social & governance ) que son los criterios ambientales, sociales y de gobernanza.

Criterios ambientales

Son aquellos que relacionan la actividad de la empresa y su impacto, tanto directo o indirecto, con el medio ambiente.

Toda actividad empresarial genera repercusiones medioambientales. Por ejemplo, un despacho consume luz, agua, genera residuos o consume materiales fungibles como el papel. Por ello, en todas las empresas es importante, aunque su impacto económico directo sea menor, que, por ejemplo, una empresa industrial, que vigilará además otros aspectos como el nivel de emisiones de dióxido de carbono, el uso de energías renovables o el grado de eficiencia energética.

Criterios sociales

Trata la relación de empresa con la sociedad con un especial cuidado con aquellos grupos de interés con los que tienen una relación más directa: empleados, accionistas, clientes, proveedores y, por supuesto, las comunidades locales donde genera su actividad.

Los aspectos son tan amplios y variados como a los colectivos a los que se dirija. Por ejemplo, para sus empleados, puede realizar medidas encaminadas a conciliar el trabajo y familia, igualdad de género, mejorar su formación o reducir las horas extraordinarias, etc. mientras que con las comunidades en las que actúe puede centrarse en colaborar en proyectos educativos y culturales.

Criterios de Buen Gobierno

Incluye tanto la forma en la que organiza el gobierno corporativo de la empresa, por ejemplo, la composición y diversidad de su Consejo de Administración, las políticas de transparencia en su información pública o sus códigos de conducta.

Hasta no hace mucho se consideraba el buen gobierno corporativo como forma de protección de los intereses de los accionistas. Esto impulsó su aplicación de forma prioritaria en aquellas empresas de mayor tamaño y muchas veces con una mayor complejidad. Este enfoque ha cambiado a un concepto más amplio. No se abandona el papel central de los accionistas, pero se tiene también en cuenta todos aquellos a quienes les afecten de un modo u otro las decisiones empresariales.

El buen gobierno llega ya tanto a las empresas no cotizadas e incluso a pequeñas y medianas, empresas familiares, extendiendo sus beneficios de transparencia e independencia de gestión a buena parte del ámbito empresarial.

La Información no Financiera

Por último es importante conocer la importancia de que la empresa demuestre y comunique como gestiona estos criterios; también los aspectos obligatorios de esta comunicación.

La Información no financiera (INF) tiene que ser un arma que pueda ayudar a explicar los modelos de negocio y a la generación de valor internacional.

Alrededor de esta obligación se van desarrollando numerosas metodologías y certificaciones, que trataremos en otra ocasión, por su importancia a la hora de relacionarse con posibles inversores.

Las entidades financieras ya contemplan la inversión sostenible y responsable (ISR); es una filosofía de inversión que integra los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en el proceso de estudio, análisis y selección de valores de una cartera de inversión.

Compartir
Etiquetas: 000