Cadena de Suministro Sostenible; ODS y cambios en las cadenas de valor
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Cadena de Suministro Sostenible; ODS y cambios en las cadenas de valor

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Algunos cambios en la cadena de suministro, integrando elementos de sostenibilidad, pueden ser el catalizador para mejorar la gestión internacional.

Durante mucho tiempo la globalización de la economía ha representado para las pymes un desafío continuo. Los constantes cambios en la escena internacional añaden nuevos retos a la gestión de la estrategia internacional. En anteriores artículos, ya hemos puesto el foco en uno de esos nuevos retos, los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Durante la Semana de la Internacionalización 2022, que se celebrará en Madrid del 18 al 22 de abril, se verá cómo estos cambios pueden ser catalizador para mejorar la gestión internacional en la cadena de suministro, integrando elementos de sostenibilidad.

Uno de los factores que más contribuyó a la globalización fue la deslocalización de actividades productivas. Esta deslocalización ha provocado en los últimos años el desarrollo de las cadenas globales de valor.

Este fenómeno, provocado por la búsqueda de eficiencia empresarial, perseguía mejorar costes y optimizar la eficiencia productiva que se denominó offshoring. Es decir, la puesta en práctica de un modelo de subcontratación que persigue mejorar la competitividad internacional de las empresas.

Este modelo de éxito probado durante muchos años provocó un crecimiento del comercio internacional gracias a la necesidad de gestionar las importaciones y exportaciones derivadas, de la extensión de las actividades de la empresa en muchas localizaciones diferentes, gestionando en cada localización, de manera directa o indirecta, una parte del valor del producto. Este es un modelo de éxito que en el que se entrelazan las actividades de aprovisionamiento de productos intermedios con la entrega de productos más elaborados hacia otros mercados.

Este proceso ha aumentado el volumen y la intensidad de los vínculos comerciales entre los distintos mercados y las distintas áreas económicas y esta gran interconexión de las actividades económicas ha sido un catalizador de la prosperidad internacional y por supuesto ha contribuido a la disminución de la pobreza.

Junto con la internacionalización de los procesos productivos, pudimos ver un incremento de la internacionalización de los servicios a las empresas, especialmente los servicios prestados por las entidades financieras y los servicios de logística. Estos dos últimos sectores, financiero y logístico, han demostrado su contribución para que las empresas hayan optimizado toda la cadena de valor internacional.

La internacionalización ha impulsado una época de prosperidad y ha sido un factor para mejorar nivel de desarrollo y renta de muchos países. Este modelo de crecimiento de la subcontratación (deslocalización de actividades productivas y ruptura de tareas) empezaba a dar ya síntomas de agotamiento. Hemos visto cómo en algunas industrias se empezaban a relocalizar actividades.

Cambio de modelo

El bienio 2020-2021 ha supuesto un punto de inflexión en este modelo. Los problemas de suministro, las dificultades de aprovisionamiento y los altos costes de los fletes internacionales, han puesto en evidencia los riesgos y vulnerabilidades de este modelo. En consecuencia, la tendencia a relocalizar los procesos se ha acentuado. En estos días el drama de la invasión de Ucrania ha acentuado el riesgo, en este por la dependencia energética.

La pandemia y las rupturas en las cadenas de suministro han puesto en evidencia la importancia que tiene China en las cadenas de suministro internacionales y en consecuencia la tremenda dependencia industrial y geoestratégica de China, con el consiguiente riesgo para las empresas del continente europeo.

El paradigma de dicho riesgo y dependencia lo vemos en los suministros de semiconductores. Así mismo, la ausencia de fabricantes en territorio europeo ha provocado retrasos inimaginables en la entrega de distintos productos, tanto productos de consumo como bienes intermedios.

Proximidad

La reconfiguración de las cadenas de valor busca la cercanía de los suministros desde áreas geográficamente más próximas. No cabe duda de que estamos ante una oportunidad para incorporar elementos de sostenibilidad en la gestión de los procesos de las cadenas de suministros.

La crisis impulsa la formación de cadenas de valor regionales que disminuyan los riesgos de aprovisionamiento que ya se ha expresado y, en la medida en que esta regionalización se produce, aparece la posibilidad de incorporar elementos de internacionalización sostenible.

Seguiremos hablando de subcontratación de una parte de las tareas de la empresa o de su proceso de creación de valor, pero desde una visión más amplia del impacto de dichas tareas, valorando dicho impacto no solo desde los beneficios empresariales tradicionales sino también de su impacto social y medioambiental.

Control de la cadena de suministro

El control de la cadena de suministro en el contexto de los ODS obliga a la empresa a realizar un esfuerzo de debida diligencia, con implicaciones medioambientales y sociales en los distintos niveles de dicha cadena. Es decir, si vemos la cadena de valor de forma extendida, esta diligencia para controlar la gestión y aplicación de los principios puede afectar al proveedor de mi proveedor, con lo cual la trazabilidad de los elementos sociales y medioambientales puede complicarse. El grado de internacionalización de la empresa, el sector de su actividad y la diversificación de mercado en los que actúa puede reducir o ampliar mucho este esfuerzo.

En el sector de la moda vemos un ejemplo de cadena de suministro compleja, con varios niveles de proveedores en distintos mercados; esta configuración suele estar acompañada de falta de transparencia, lo que dificulta que las empresas puedan evaluar sus resultados en materia de sostenibilidad. Por esta razón, la mayoría de las marcas que se abastecen con materias primas sostenibles se apoyan en programas que les permiten validar sus productos y prácticas y comunicarlas a los clientes.

El ejemplo de Telefónica

La multinacional española de telefonía relata que uno de los mayores retos a la hora de llevar a cabo esta debida diligencia en la cadena de suministro es la naturaleza multidimensional (derechos laborales y no laborales), multi-actor (proveedores directos y los que están más allá del nivel 1) y multi-contexto (operaciones en diferentes países) de la tarea.

Sin embargo, mediante evaluaciones de impacto periódicas y realizadas por terceros en estrecho diálogo con los grupos de interés, se puede superar esos retos y desarrollar políticas y procesos con el fin de promover los derechos humanos a lo largo de la cadena de suministro.

Palancas de valor sostenible

Es importante recordar el concepto de cadena de valor, que integra tanto las actividades aguas arriba y aguas debajo de las empresas, (proveedores y clientes), tanto nacionales como internacionales.

La empresa recibe de sus proveedores, (aguas arriba), los bienes o servicios que son incorporados a su proceso productivo, mientras que las actividades hacia el cliente (aguas abajo) la empresa entrega los productos o servicios ya transformados.

Por lo tanto, el concepto de cadena de valor siempre es más amplio que el de cadena de suministro. Las pymes forman parte de algunos de esos eslabones de producción y no suelen tener una gran diversificación de actividades, pero no es extraño que realicen importaciones y exportaciones.

Recordando la imagen de las palancas de valor Internacionalización sostenible se observa cómo aparecen de forma clara los clientes y los proveedores.

Palancas de valor Sostenible

Por último, siguiendo la Red española del pacto mundial de los 10 principios: “Los Principios Rectores ayudan a las empresas a identificar los riesgos de derechos humanos a lo largo de toda su cadena de suministro, reduciendo los impactos negativos y creando valor social. Estos proporcionan una hoja de ruta para eliminar las brechas y los desequilibrios que deben abordarse para que las cadenas de suministro globales sean socialmente sostenibles.”

Artículo escrito por Fernando Laviña-Richi para Moneda Única

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