Opinión

Aspectos relevantes a considerar al invertir en Chile

Sebastián-Ferrer-y-Francisca-Gómez

Sebastián Ferrer y Francisca Gómez
Garrigues Chile.


Chile ha sido una de las economías Latinoamericanas más estables de la región y con mayor crecimiento en las últimas décadas.

Tradicionalmente nuestra economía se ha focalizado en la explotación de sus recursos naturales, con especial foco en la minería y la agricultura, para lo cual se han implementado diversos incentivos para atraer la inversión extranjera. Si bien lo anterior sigue siendo primordial, en la actualidad se ha puesto especial foco en medidas que estimulen la exportación de productos y servicios.

En línea con lo anterior, Chile ha hecho grandes esfuerzos por expandir la red de acuerdos comerciales internacionales. Muestra de lo anterior son los 29 acuerdos con 65 mercados, que representan el 67% de la población mundial y el 88% del PIB global. Asimismo, Chile tiene vigentes 33 Tratados para evitar la Doble Tributación Internacional. Los principales socios comerciales de Chile son: China, USA, la Unión Europea, los países del Mercosur y Japón. En el contexto multilateral, Chile participa en los siguientes organismos: APEC, OCDE, OMC, OMPI, etc.

Para invertir o realizar actividades comerciales o industriales en Chile es recomendable hacerlo por intermedio de una sociedad local. Las formas jurídicas más comunes son: sociedad anónima (S.A.), sociedad por acciones (SpA) o sociedad de responsabilidad limitada (Ltda.). Este tipo de sociedades que se constituyen en Chile contemplan reglas de limitación de responsabilidad de los socios o accionistas.

La sociedad deberá cumplir con diversas obligaciones, como son: obtener Rol Único Tributario, declarar Inicio Actividades, designar un representante legal y establecer un domicilio para efectos fiscales, entre otras.

Por regla general, la sociedad tributará sobre base devengada con un impuesto corporativo (denominado “Impuesto de Primera Categoría”) con un tipo del 27%. La remesa de utilidades o dividendos quedará gravada con un impuesto de retención (denominado “Impuesto Adicional”) con un tipo del 35%, pudiendo utilizarse como crédito en contra de este impuesto un importe equivalente al 65% del impuesto corporativo pagado por la sociedad local. Así, la carga tributaria efectiva puede alcanzar un 44,45% de la remesa (la distribución), salvo que quien la perciba la utilidad o dividendo esté domiciliado o tenga residencia en un país con el cual Chile tenga vigente un Tratado para evitar la Doble Tributación, en cuyo caso podrá utilizar la totalidad del crédito señalado y en tal caso, la carga tributaria efectiva no excederá del 35%.

Los otros impuestos de general aplicación a las sociedades en Chile son el Impuesto al Valor Agregado (IVA) con un tipo del 19% aplicable sobre la adquisición (crédito) y venta (débito) de algunos bienes y servicios; el Impuesto de Timbres y Estampillas (impuesto al crédito) con tasa aplicable sobre el importe del crédito, la que variará entre un 0,066% y un 0,8% según el plazo de pago; y la Patente Municipal, el cual se aplica anualmente y varía entre un 0,0025% y un 0,005 del valor patrimonial de la sociedad según la comuna donde esté domiciliada, con un máximo de USD 245.000 aproximadamente (UTM 4.000).

Recientemente se ha promulgado la Ley Nº 21.210 denominada la “Ley de Modernización Tributaria”, la que tiene por objeto corregir múltiples ineficiencias y complejidades del sistema tributario y, por otra parte, incrementar la inversión y el empleo, poniendo especial foco en la pequeña y mediana empresa, abriendo múltiples oportunidades para el inversor extranjero.

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