Eduardo Sierra - Moneda Única
Ex Alumno del Máster en Dirección de Comercio Internacional de ESIC.

“El marketing internacional es una de nuestras asignaturas pendientes”

Acaba de instalarse en Japón para emprender un proyecto de exportación de bienes españoles de alto valor añadido y de promoción de la innovación española. Su objetivo es llevar las exportaciones españolas a Asia Pacífico más allá del aceite, el vino y el jamón.

Tras estudiar Derecho Comunitario y Traducción, Eduardo Sierra había trabajado para una startup multinacional de movilidad extraurbana, hasta que decidió centrar sus estudios en el área del comercio internacional en ESIC, comenzando en Madrid y terminándolos en China. 

¿Cree que es verdaderamente necesario hacer un postgrado en comercio exterior? ¿Por qué?

Claramente esto depende del perfil personal y experiencia laboral del candidato. No obstante, lo que sí tengo claro es que en un mundo cada vez más globalizado, donde las fronteras comerciales y socioculturales están cayendo una tras otra, es totalmente necesario tener una vocación internacional para competir en el mercado global.

¿Qué le hizo elegir el programa Dirección de Comercio Internacional de ESIC?

En un mundo en plena globalización como el nuestro, ignorar a los consumidores más allá de nuestras fronteras y a la competencia que viene de los nuevos mercados en desarrollo resultaría miope y peligroso.

Al mismo tiempo, la crisis económica en España nos mostró que las empresas españolas dependían demasiado del mercado local e hizo patente la necesidad de internacionalizarlas hacia mercados más robustos o en desarrollo.

Por otro lado, siempre he tenido inquietud por viajar y conocer en profundidad culturas extranjeras, lo cual me lanzó de lleno al Máster en Dirección de Comercio Internacional.

¿Se correspondía con sus expectativas?

Creo que mi mayor sorpresa fue la edad del alumnado. Si bien en el itinerario de fin de semana los alumnos ya acumulaban varios años de experiencia laboral, en el itinerario de entre semana los alumnos eran en su mayoría “junior”, lo cual demuestra que la nueva generación viene muy concienciada de los retos globales que nos esperan.

¿Qué destacaría del aprendizaje que le ofreció el curso que eligió?

Para mí, personalmente, lo más valioso fue obtener una visión estratégica transfronteriza y desarrollar nuestras capacidades de análisis de mercados extranjeros. Nunca más volveré a ver un producto local sin plantearme sus posibilidades fuera de España.

¿Qué considera imprescindible en un postgrado en comercio exterior?

Creo que un postgrado en comercio exterior debería lograr un equilibrio entre varios pilares fundamentales:

– Desarrollar la capacidad de análisis de mercados y diagnóstico de exportación de los estudiantes.
– Que los estudiantes se familiaricen con toda la parte operativa y logística del mundo de la exportación.
– Que los estudiantes se conciencien de la necesidad de presentar, proyectar y comercializar sus productos adecuadamente en el extranjero. Existen decenas de bienes españoles de calidad que no logran competir en precio o ventas con otros rivales extranjeros tan solo porque no nos vendemos bien.

¿Cuáles cree que son las mayores carencias formativas de los profesionales que se dedican al sector de la internacionalización?

Creo que en el sector de la internacionalización existen profesionales de muy alto nivel y experiencia, no obstante encuentro un problema preocupante y generalizado entre muchas pequeñas y medianas empresas que intentan internacionalizarse: que no logran proyectar una imagen de calidad equiparable a la de nuestros países rivales. El marketing internacional es una de nuestras asignaturas pendientes.

Además, me he topado con empresas cuya operativa de exportación es bastante precaria: falta de seguridad jurídica a la hora de vender, falta de cobertura contra riesgos de exportación, elección inadecuada de incoterms, embalajes pobres o insuficientes, etc.

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