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Opinión

Los tres pilares que sustentan las compañías

José-Luis-Martín-(BusinessGoOn)

José Luis Martín
CEO de BusinessGoOn.


Las transformaciones en el mundo empresarial son constantes y se han producido a lo largo de la historia, pero últimamente los cambios son vertiginosos. Se nos aventuran unos años inquietantes, donde imperará el dinamismo, la heterogeneidad, la diversidad, la incertidumbre, la hibridación, la complejidad y la inestabilidad.

En este contexto las empresas en general deben tener como criterios el entusiasmo perseverante, la firmeza incansable y el esfuerzo vigilante. Pero hay tres elementos que las caracterizarán y favorecerán su desarrollo estratégico: innovación, tecnología e internacionalización.

La Innovación como una forma de utilizar el conocimiento para conseguir que las cosas mejoren. Innovar no es invertir exclusivamente en I+D, sino también desarrollar nuevas ideas en el modo de hacer empresas, buscar nuevos mercados, fomentar el asociacionismo empresarial, encontrar nuevas vías de comercialización de productos, potenciar la diferenciación o el diseño  del producto y mejorar las formas de producción.

Hay que tener en cuenta que la pyme no podrá competir siguiendo una estrategia de liderazgo de costes, pues la competencia puede llegar de cualquier parte del mundo, por lo que deberá apostar firmemente por la innovación y diferenciación para conseguir ventaja competitiva.

Hay que dar paso a nuevas formas de innovación: la Cocreación, innovación abierta o la innovación dirigida por los usuarios del producto o servicio. Que, además, es incluso más económica y efectiva que la tradicional, obteniéndose mejores resultados en relación a la adecuación al mercado.

La innovación solo es posible a través del convencimiento y de las ideas de los empresarios. No existe la innovación, existen los innovadores. Necesitamos estimular en nuestros empleados esa capacidad, que el sistema educativo tradicional no ha conseguido. Si los nuevos productos, servicios o procesos no son aceptados por el mercado, no existe ninguna innovación. Se trata de un proceso que debe trabajar la empresa desde dentro y requiere cambiar: procedimientos, organizaciones, hábitos y, en ocasiones, transformar personas.

Los dos errores más comunes de la innovación son hacer un producto innovador y olvidarse de hacer una empresa innovadora, y que como creíamos que era innovador nos lo quitaron de las manos y no lo testamos en el mercado.

Los emprendedores tienen que crear empresas novedosas, los empresarios y ejecutivos transformar sus empresas en innovadoras, y los centros de educación desarrollar el capital humano innovador.

El segundo pilar es la aplicación de la tecnología desarrollada por la propia empresa o incorporada desde el exterior, e implementada en el modelo de negocio, para generar valor en los productos o servicios.

Los cambios tecnológicos son clave para el mantenimiento de la competitividad, pero se encuentran vinculados a los cambios organizativos y a la asimilación de la nueva tecnología. Los empleados deberán salir de sus rutinas y adaptarse a las novedades, por lo que debe gestionarse correctamente.

Incorporar la vigilancia tecnológica es fundamental para encontrar la tecnología que nos permita vender más, llegando más lejos, con mayores márgenes y menores costes para nuestro cliente. Para ello debe existir un ecosistema innovador.

Adoptar nuevas tecnologías no es una amenaza en la destrucción de la cadena de valor tradicional, sino una potente herramienta de la competitividad y eficiencia de las empresas.

Y el tercer pilar es la Internacionalización, un conjunto de actividades empresariales que desarrolla la compañía fuera de sus mercados geográficos naturales, para conseguir un posicionamiento estratégico a nivel global, que genera muchos beneficios en las empresas y en sus diferentes áreas: de producción, marketing, comercial, financiera y recursos humanos. Además, a nivel estratégico permite diversificar el riesgo empresarial de operar en un solo mercado, por la implantación en diferentes zonas del mundo.

Los tres pilares forman un triángulo perfecto para el óptimo desarrollo en el entorno global del siglo XXI. Y deben actuar de una forma unitaria. Con la innovación se obtiene permanencia y diferenciación en el mercado, con la tecnología competitividad y eficiencia, y con la internacionalización acceso a nuevos mercados y diversificación de riesgos.

La continuidad y el crecimiento de las empresas en los años venideros, pasan necesariamente por incrementar estas capacidades. Son los tres pilares con los que se tienen que sustentar las compañías del siglo XXI.

José Luis Martín,
CEO de BusinessGoOn.

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