Turquía - Moneda Única

El puente euroasiático

Si algo caracteriza a Turquía es su condición de puente entre dos continentes. Más asiático en superficie que europeo, este país mira a Europa en lo que se refiere a desarrollo y modernidad. Turquía quiere conectarse a Europa sin dejar de ejercer su influencia en Asia. Y eso, dejando aparte las innegables ventajas estratégicas que dicha situación comporta, supone un “equilibrismo” difícil de conseguir.

Turquía es una encrucijada geopolítica, debido precisamente a esa posición tan especial y su salida a tres mares diferentes. Limita con Georgia al noreste; con Armenia, Azerbaiyán e Irán al este, al norte con el mar Negro, al noroeste con Bulgaria y Grecia, al oeste con el mar Egeo, al sur con Siria y el mediterráneo y al sureste con Irak. Uno de sus mayores activos reside en su población: de sus 75.627.384 habitantes (último censo de 31 de diciembre de 2012) el 25% tiene menos de 15 años y sólo un 7,5% es mayor de 65 años. Una población joven es un buen auspicio para el futuro de un país. Aunque su capital es Ankara, con 4.965.542 habitantes, Estambul es la ciudad más poblada, con 13.854.740 habitantes, que además ejerce su preeminencia comercial y de negocios como puerta de Europa y principal atractivo turístico del país.

Turquía posee una historia fascinante como núcleo de lo que fue el Imperio Otomano durante más de seiscientos años. Este imperio llegó a abarcar en el siglo XVII toda la península de Anatolia, Oriente Medio, territorios en el Norte de África y en los Balcanes, Grecia, Bulgaria y Rumanía, hasta el Cáucaso. La importancia de las relaciones internacionales y el comercio exterior en un imperio de tal extensión es fácil de imaginar. Su fin lo marcó la I Guerra Mundial, momento en el que se creó el movimiento nacional turco para expulsar a los aliados que habían entrado en Estambul. Tras la guerra de independencia turca, el líder militar Mustafa Kemal Atatürk se convirtió en el primer presidente de la república recién proclamada. Atatürk, figura indiscutible del nacionalismo turco con una visión laica y europeísta muy marcada, fue el artífice de la Turquía moderna y responsable de su desarrollo en el siglo XX, lo cual lo convirtió en un héroe nacional cuya influencia sigue vigente en una Turquía actualmente gobernada por islamistas moderados. De hecho el ejército turco es el guardián del legado de Atatürk y protector del laicismo, hasta el punto de que su injerencia en las materias de estado es una de las razones por las que la Unión Europea se resiste a admitir a Turquía como miembro.

Turquía forma parte de la ONU, de la OTAN, la OCDE y del Consejo de Europa. Es miembro asociado de la UEO y mantiene un acuerdo de Unión Aduanera con la UE e inició las negociaciones formales de adhesión a la UE el 3 de octubre de 2005. Nueve años más tarde, estas negociaciones siguen un ritmo lento, y el clima político del país desde luego no favorece una resolución inmediata o acorde a los deseos del estado turco.

Recién celebradas unas elecciones locales bajo el signo de la crispación, el panorama político turco, bajo el creciente autoritarismo de su presidente Erdo?an, influye decisivamente en el clima de negocios del país. Los grandes empresarios instan a la clase política a garantizar la continuidad de la política económica y a rebajar la tensión entre gobierno y oposición.   

La estructura económica del país está muy apoyada en el sector servicios, que representa el 57,6% del PIB, sin embargo la agricultura aún suma el 9,3% del total del PIB, mientras que el sector industrial crece a buen ritmo y ya supone casi el 33% del PIB. La crisis económica afectó principalmente al sector de la construcción, muestra de que Turquía se parece más a sus vecinos europeos mediterráneos que a sus vecinos más lejanos, los países árabes.

España ha sido tradicionalmente un fiel aliado de Turquía

El año 2009 marcó el inicio de una serie anual de reuniones de alto nivel entre ambos países, que en los últimos años han servido para estrechar lazos y favorecer los intercambios de negocio e inversión. A finales del año pasado, nuestra Ministra de Fomento, Ana Pastor, viajó a Turquía para participar en la inauguración del tramo principal del proyecto Marmaray, el famoso túnel ferroviario bajo el Bósforo. La constructora española OHL se encargó de de los equipos y sistemas de electrificación, comunicaciones y señalización. España, por supuesto, ha avalado las aspiraciones turcas de adhesión a la Unión Europea, lo cual da muestra de las excelentes relaciones que existen entre ambos países. Además, Turquía es uno de los países que forma parte de los Planes Integrales de Desarrollo de Mercados (PIDM).

En cuanto a los flujos comerciales, es de reseñar que las exportaciones españolas a Turquía han subido en 2013 un 1,8% y alcanzado la cifra de 4.814 millones de euros. Las importaciones han alcanzado los 3.677 millones de euros un 11,2% más que en 2012), con una tasa de cobertura del 131%. Para España, Turquía fue en 2013 su décimo mercado y el tercero fuera de la UE. Los productos exportados fueron todo, automoción, tanto vehículos como componentes, 1.186 millones de euros maquinaria y aparatos mecánicos, 467 millones de euros productos siderúrgicos, 371 millones de euros plásticos y sus manufacturas, 327 millones de euros equipos y aparatos eléctricos, 292 millones de euros cobre y sus manufacturas, 232 millones de euros prendas de vestir, 196 millones de euros y productos farmacéuticos, 145 millones de euros España importa de Turquía prendas de vestir (las fábricas de Inditex en Turquía son las principales responsables de esta partida), vehículos automóviles y sus partes, maquinaria mecánica; combustibles, equipos y aparatos eléctricos; productos siderúrgicos; caucho y sus manufacturas y plástico y sus manufacturas.

Principales acuerdos económicos

Aunque existen diferentes acuerdos comerciales bilaterales, el principal marco legal para el comercio es el del Acuerdo de Unión Aduanera con la Unión Europea, en vigor desde enero de 1996.

Por otro lado, existen:

  • Convenio para Evitar la Doble Imposición, diciembre 2003.
  • Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Intereses (APPRI), marzo 1998.
  • Acuerdo de Transporte por Carretera entre España y Turquía marzo de 1998.
  • Memorando de Entendimiento (MOU) entre los Ministerios de Defensa de España y Turquía para cooperación en las industrias de defensa, septiembre de 1999.
  • Memorando de Entendimiento (MOU) de cooperación turística entre la Secretaría de Estado de Comercio y Turismo española y el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, julio de 2004.
  • Memorando de Entendimiento (MOU) sobre cooperación pesquera y acuicultura entre los Ministerios sectoriales, suscrito en 2009 y renovado en 2012 hasta 2016.
  •  Memorando de Entendimiento (MOU) sobre energías renovables y eficiencia energética entre ambos Ministerios sectoriales, de 2009.
  • Memorando de Entendimiento MOU entre SEOPAN y la Asociación Turca de Contratistas, abril de 2009.
  • Memorando de Entendimiento Cooperación Agraria y Alimentación de mayo de 2013.

Perspectivas de futuro

No se despeja aún la incógnita de la entrada de Turquía en la Unión. Sin embargo, el país es uno de los mercados más atractivos del mundo, gracias a su amplia población, su clase media en auge y su importante desarrollo en infraestructuras y servicios. A las grandes constructoras españolas no se les ha escapado ese atractivo, y están presentes hace años, en la construcción de ferrocarriles turcos, ámbito sujeto a un plan específico por parte del Gobierno de Erdogan. Más de 10.000 millones de euros en circulación para actualizar las vías de ferrocarril hasta 2023, no sólo para el creciente transporte de pasajeros, sino también para abastecer las refinerías, centrales hidroeléctricas y de carbón en pleno proceso de edificación.

La búsqueda de independencia energética, otro de los puntales de la presencia española en el exterior, ha propiciado el crecimiento del sector, con varios parques eólicos en marcha. Se está modernizando la red eléctrica del país y se están construyendo centrales nucleares, al tiempo que se fomenta la utilización de renovables. Todo ello resulta vital para el posicionamiento de Turquía como la potencia industrial que pretende ser y para su imagen exterior.

El sector de la sanidad también requiere atención, ya que hay complejos hospitalarios en construcción que serán administrados de forma público – privada. España puede seguir aportando a Turquía servicios turísticos, consultoría medioambiental y apoyo a la industria del automóvil, sin olvidar la tecnología y el e-commerce.

El futuro es poco menos que impredecible, con las elecciones legislativas a la vuelta de la esquina al cierre de este número. El crecimiento se ha ralentizado, la inflación ha crecido y ha subido el petróleo. Además el país no vive su mejor momento político y los países de su entorno más cercano tampoco se encuentran en condiciones idóneas para el desarrollo.  La economía turca es sensible a lo que ocurre a su alrededor, como es lógico: la crisis siria bloquea la expansión del comercio exterior hacia Medio Oriente y la crisis de la zona euro también le afecta. Erdogan busca contrarrestar la devaluación de la moneda y restringir el crédito al consumo y las inversiones especulativas. Pero no pierde de vista el factor social, ya que la mayor parte del presupuesto de 2014 se destina a los gastos en educación y salud.

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