Balbino Prieto - Moneda Única
Presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles.

La marca España es hoy una rémora para nuestros empresarios”

Los Presupuestos Generales del Estado castigan, un año más, al sector exterior cuando son el turismo y las exportaciones los únicos motores que mantienen a flote a nuestra economía. ¿Cómo se valora desde el Club este aparente contrasentido?

En lo que a nosotros nos afecta echamos en falta una mayor dotación de recursos para los dos únicos sectores que, como bien ha dicho, tiran de la economía y que son las exportaciones y el turismo. Como ejemplo, basta decir que en el ICEX se han rebajado los presupuestos para 2013 a la cuantía que tenía hace diez años en unos momentos en los que se tenía que priorizar la salida al exterior de las empresas para compensar la caída del mercado interno. Desde el Gobierno se nos transmite el mensaje de que se pretende hacer más cosas con menos presupuesto, pero eso es muy difícil.

Junto a los Presupuestos, el Gobierno ha presentado también un plan de reformas estructurales entre las que se incluye la creación de la Agencia Estatal de la Internacionalización, en torno al ICEX.

Lo que se pretende es racionalizar las funciones de los diferentes organismos que se ocupan de la internacionalización. Se trata de una especie de ventanilla única para que las empresas encuentren más facilidades para salir al exterior. Tengo entendido que algunos otros países de la Zona Euro están en esta misma reflexión.

Y, como es habitual, ¿se siguen echando en falta nuevos instrumentos de apoyo?

En el Club pensamos que como consecuencia de esta regularización deberían surgir nuevos instrumentos que beneficien fundamentalmente a las pymes. Es verdad que se han producido algunos avances como el Real Decreto que permite la cedulización de los créditos a la exportación, pero todavía está pendiente de desarrollo y debería hacerse con urgencia. También es importante la posibilidad de que CESCE pueda emitir garantías para titularizar los créditos garantizados, o la ampliación del los límites de las operaciones en las que puede intervenir Cofides. Sin embargo, no se ha producido ningún avance en materia de fiscalidad y la Secretaría de Estado de Hacienda ha estado ausente en la reunión de seguimiento de la pasada Cumbre de la Internacionalización.

Siguiendo con las reformas, ¿cómo ven en el Club la integración de las oficinas territoriales del ICEX y de las cámaras de comercio en el exterior dentro de esa nueva Cámara de Comercio de España?

Primero, pensamos que la financiación de las Cámaras debe venir del cobro de los servicios prestados a las empresas, aunque la supresión de la cuota cameral se produjo de forma intempestiva y no en el mejor momento. Respecto a la creación de la Cámara de España, pienso que es una fórmula para intentar salvar a estas instituciones de la desaparición.

Otra de las asignaturas pendientes es la Ley de Acción Exterior, que se había anunciado para julio pero que parece se ha frenado por las discrepancias del Ministerio de Asuntos Exteriores.

He visto que en la comisión encargada de elaborar la Ley hay algunos desencuentros entre los distintos departamentos ministeriales que la integran. La Ley de Acción Exterior es un proyecto que lleva años discutiéndose y el gobierno actual ha decidido abordarlo ahora, en unos momentos en los que la principal misión de los embajadores debe ser el apoyo a las empresas y que, en consecuencia, obliga a hacer cambios muy profundos en la acción exterior del Estado y a una mayor coordinación entre los Ministerios.

Y, los embajadores, ¿deben seguir siendo una responsabilidad exclusiva de los diplomáticos, o debe ampliarse la función a otros altos funcionarios del Estado?

En el momento actual la política exterior de un país la decide el gobierno en su conjunto. Pensamos que los diplomáticos tienen que tener un protagonismo especial pero el Gobierno debe tener las manos libres para nombrar los embajadores que considere oportunos, sean diplomáticos o no. En España hemos tenido magníficos ministros de Exteriores que no eran diplomáticos.

Una de las grandes apuestas del Ejecutivo es el impulso y la promoción de la marca España. ¿Se está trabajando con acierto?

Desde el Club hemos manifestado que ha sido un gran acierto el nombramiento de un comisario para la marca España, pero es una lástima que carezca de presupuesto para desarrollar su labor. Además, antes que vender la marca España el Gobierno debería empezar por defender los intereses y la imagen de España y de los españoles en el exterior. Al margen de esto siempre hemos pensado que la marca España es una responsabilidad de todos y todos debemos esforzarnos en difundir las fortalezas de nuestro país, que son muchas.

Finalmente, la marca España ¿es hoy más un lastre que un beneficio para la internacionalización y el negocio exterior de nuestras empresas?

Si. Desgraciadamente la marca España es hoy una rémora para nuestros empresarios. Desde el punto de vista financiero, por ejemplo, se ven obligados a pagar unos costes muy superiores a los de nuestros competidores. También notamos una desconfianza injusta a la capacidad de financiación de nuestro país y de nuestras exportaciones.

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