José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.
“Hablando de vías de agua. ¿Se acuerdan ustedes de cuando el ex presidente Rodríguez Zapatero, su ministra de Economía, Elena Salgado, y el, sorprendentemente, todavía gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, juraban y perjuraban, incluso en el Congreso de los Diputados, que teníamos el sistema financiero más saneado de Europa y uno de los mejores del mundo? Pues, ahí tenemos Bankia, como antes tuvimos a Caja Castilla La Mancha, a Cajasur, a la CAM… y lo que queda porque todavía habrá sorpresas.”
Poco, muy poco afortunado estuvo el ministro Luis de Guindos al comparar la economía española con un buque, máxime cuando este año se conmemora el centenario del hundimiento del Titanic. Y fue poco afortunada porque, si no fueran ya pocas las vías de agua que tiene el barco abiertas, al poco de su intervención hemos recibido otros dos impactos en la sala de máquinas y dejando muy tocado al único motor que seguía funcionando: el del sector exterior.
Porque si no hubieran sido suficientes los torpedos de la descangayada Kitchner y de Standard & Poor’s contra Repsol, Telefónica y nuestra deuda, también bananero boliviano Evo Morales nos agujerea Red Eléctrica, mientras que la cartera de pedidos de nuestros exportadores entra en barrena, amenazando con parar la única fuente de energía, junto al turismo, que permitía mantener el barco a flote.
Y, mientras, como el capitán del Titanic, nuestro presidente del Gobierno ni se enteraba y, lo que es mas grave, tampoco sabía cómo responder. Además, nuestros espías del CNI seguían de puente y vigilando al Rey, que es lo único que de su trabajo ha trascendido, y el ministro de Asuntos Exteriores, ese que tenía como prioridad impulsar la Marca España, ni estaba ni se le esperaba. Aunque a la vista de los resultados, muchos de nuestros empresarios internacionales apuntan que es mejor que el señor García-Margallo se apunte a la táctica de la compresa, es decir que ni se mueva, ni se note, ni traspase.
Claro que menos mal que todavía nos queda el ICO. Y esa especie de Samur para todo en que se ha convertido la agencia financiera del Estado a la que recurre ahora nuestra Administración comercial para que nos arroje un salvavidas en forma de lanzamiento de un nuevo producto financiero, en colaboración con el ICEX y con CESCE, para atender a la demanda de crédito de las empresas exportadoras. Aunque el producto se está todavía diseñando, los responsables del crédito oficial apuntan a que el esquema financiero irá en la línea de lo que se llama crédito comprador.
La idea es buena y la colaboración entre las instituciones, deseable. Pero, por favor, que lo hagan pronto.
Y, por cierto, hablando de vías de agua. ¿Se acuerdan ustedes de cuando el ex presidente Rodríguez Zapatero, su ministra de Economía, Elena Salgado, y el, sorprendentemente, todavía gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, juraban y perjuraban, incluso en el Congreso de los Diputados, que teníamos el sistema financiero más saneado de Europa y uno de los mejores del mundo? Pues, ahí tenemos Bankia, como antes tuvimos a Caja Castilla La Mancha, a Cajasur, a la CAM… y lo que queda porque todavía habrá sorpresas. Y que, digan lo que digan y juren lo que juren, ya verán como, al final, nos toca a nosotros, a los ciudadanos, seguir pagando el desaguisado, mientras los directivos responsables de esta mala gestión siguen de rositas y sin nadie que les juzgue ni les demande responsabilidades civiles y penales por haber dilapidado el dinero de sus impositores.
Como siempre, ellos a vivir y nosotros a pagar. ¿Apostamos?