La economía española volvió a mostrar un comportamiento sólido en el segundo trimestre de 2026, con un avance del 2,7% interanual, según la estimación publicada por el INE. Este ritmo, idéntico al registrado en los primeros meses del año, confirma que la actividad mantiene una expansión notable pese al entorno global marcado por tensiones geopolíticas y elevada incertidumbre internacional. En comparación con el trimestre anterior, el PIB aumentó un 0,7%, una décima más que al inicio del ejercicio.
El impulso procede, una vez más, de la demanda interna, que continúa siendo el principal motor del crecimiento. El consumo de los hogares mantuvo un tono firme, con un incremento del 3,2% interanual y un avance trimestral del 0,7%, mientras que el gasto público también contribuyó positivamente con aumentos del 2,7% y 0,3%, respectivamente.
La inversión siguió evolucionando de manera favorable, con un crecimiento del 5,1% interanual. Destacó especialmente la inversión en construcción y vivienda, que avanzó un 5,2%, mientras que la destinada a maquinaria y bienes de equipo aumentó un 3%, moderando ligeramente su ritmo respecto al trimestre previo.
En el ámbito exterior, las exportaciones repuntaron un 0,8% en términos trimestrales, aunque su crecimiento interanual se redujo al 0,3%. Las importaciones, por su parte, crecieron un 0,6% respecto al trimestre anterior y un 2,1% en tasa interanual. La contribución negativa del sector exterior al PIB se moderó hasta los –0,6 puntos.
El mercado laboral mantuvo una evolución positiva, aunque algo más contenida que a comienzos de año. La ocupación aumentó un 0,4% trimestral y un 2,3% interanual, lo que se traduce en cerca de 481.000 empleos equivalentes a tiempo completo creados en los últimos doce meses. Esta desaceleración, combinada con el fuerte avance del PIB, permitió una mejora de la productividad aparente del trabajo, que creció un 0,4% interanual.
Perspectiva de la Cámara de España
La Cámara de España considera que estos resultados confirman la capacidad de resistencia de la economía pese a la incertidumbre internacional. Por ello, mantiene sus previsiones de crecimiento para 2026 (2,3%) y 2027 (2,0%).
La institución advierte, no obstante, que la evolución de la inflación seguirá siendo clave. Las tensiones en Oriente Medio y la incertidumbre en rutas marítimas estratégicas han reactivado la atención sobre los mercados energéticos, aunque el impacto en los precios del petróleo y el gas está siendo más moderado de lo previsto. También alerta sobre la creciente importancia de las materias primas críticas, cuyo suministro vulnerable podría afectar a las cadenas industriales europeas.
En este escenario, las empresas continúan reforzando estrategias de diversificación de mercados y proveedores, mientras la Unión Europea avanza en acuerdos comerciales con socios estratégicos. La plena implementación de pactos como el de Mercosur o el reciente acuerdo con India podría abrir nuevas oportunidades de negocio y mejorar la seguridad de los flujos comerciales.
La Cámara subraya además la solidez de los fundamentos internos: el empleo y la inversión empresarial siguen sosteniendo la actividad. Sin embargo, insiste en que la productividad debe situarse en el centro de la estrategia económica, junto con medidas que impulsen la innovación, la inversión productiva y el fortalecimiento del capital humano. También reclama una consolidación fiscal creíble, basada en la eficiencia del gasto y no en mayores cargas impositivas, para reforzar la competitividad y el crecimiento a medio plazo.