Y un año más es la balanza de turismo y viajes el principal soporte del superávit de la cuenta corriente, con un saldo positivo de 70.348 millones de euros, frente a los 68.190 millones del año precedente, permitiendo contrarrestar el déficit comercial de la balanza de bienes que se disparó hasta 57.504 millones de euros con un aumento interanual del 41,7%, desequilibrio generado por unas exportaciones por valor de 387.000 millones, el segundo mejor registro de la serie histórica, frente a unas importaciones que crecieron un 4,6%, hasta los 444.146 millones de euros.
Los servicios en España representan cerca del 70% del PIB y del empleo y mantienen unas ventas exteriores por encima de los 221.000 millones anuales siendo fundamentales para la estabilidad macroeconómica gracias a su superávit exterior. Pero al margen del turismo conviene destacar el fuerte crecimiento que muestran las exportaciones de servicios no turísticos, un sector que está superando ya la cifra de 24.000 millones de euros en los últimos trimestres.
Como muestra un reciente informe del Real Instituto Elcano en el que se destaca como las exportaciones de servicios no turísticos crecen a un ritmo del 5,4% anual, lideradas por servicios empresariales intensivos en conocimiento TIC (tecnología, consultoría e ingeniería) y transporte, impulsando el superávit exterior y transformando el modelo productivo hacia actividades de alto valor añadido.
Como en el caso de las mercancías, también en la exportación de servicios la Unión Europea es el principal socio comercial, representando más del 60% del crecimiento total, mientras que Estados Unidos se consolida como un mercado clave fuera de la UE.
Desde el punto de vista del tamaño, el 58,5% de las exportaciones de este tipo de servicios son realizadas por grandes empresas con más de 250 empleados.
Añadir a esto que el comercio electrónico y otras tecnologías digitales están revolucionando el comercio internacional, transformando la manera en que se producen y distribuyen las mercancías, los servicios y la propiedad intelectual a través de las fronteras. De hecho el comercio digital no es sólo la venta de productos y la prestación de servicios en línea (comercio electrónico). Hoy abarca también los flujos de datos transfronterizos que, a su vez, facilitan las cadenas de valor mundiales. Se trata de servicios que permiten una fabricación inteligente, y de un universo cada vez mayor de plataformas y aplicaciones.
En resumen, y como concluye el informe del Real Instituto Elcano la exportación de servicios se ha consolidado como un componente fundamental de la economía española, despegándose del tradicional peso exclusivo del turismo y enfocándose en servicios de mayor valor añadido.
Este análisis lleva a la conclusión de que el problema de España no es de debilidad, sino de estructura. En palabras del analista económico Marc Vidal, «España no es una economía débil, es una economía incompleta». Se dispone de industria y servicios, pero falta un salto cualitativo en tecnología, productividad y alto valor añadido para competir en la primera línea global.