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El riesgo político y social en el mundo en 2024

análisis de riesgo en 2024

Con elecciones nacionales en más de 70 países este año, la mitad de la población mundial acudirá a las urnas.

2024 será un año crucial para el comercio mundial y la estabilidad geopolítica, ya que el índice de riesgo social y político de Coface advierte de un entorno inestable y de alto riesgo en todo el mundo. A continuación se analizan algunos riesgos principales que habrá durante este año.

El año 2024 va a ser un año convulso a nivel electoral, que ha comenzado en enero con las Elecciones en Taiwán y finalizará en noviembre con las de Estados Unidos. Una oleada electoral sin precedentes en la que participarán más de 70 países (entre ellos, 7 de los más poblados del planeta), la mitad de la población mundial y cerca del 55% del PIB mundial.

Desde la India a México, pasando por Austria, Túnez, Indonesia y El Salvador, las elecciones brindarán la oportunidad al movimiento populista de recorrer los cinco continentes. Esto refuerza una tendencia que se viene produciendo desde hace más de diez años a escala global: el aumento del malestar social y la inestabilidad geopolítica.

“En el transcurso de este apretado calendario electoral, nuestro último Índice de Riesgo Político y Social pone de relieve la aceleración de la vulnerabilidad política y social en todo el mundo, generando tanta incertidumbre como inestabilidad para nuestro entorno. La puntuación media mundial asciende al 38,6%, no muy lejos del máximo de 2021 (39,4%) tras la crisis del Covid-19, y por encima de los niveles anteriores a la pandemia (media del 36,9% entre 2016-2020). Nuestros indicadores señalan un nueva fase para estos riesgos desde el comienzo de la década”, apunta Ruben Nizard, Economista para América del Norte y Jefe de Riesgo Político de Coface.

En un mundo que está remodelando el orden geopolítico mundial heredado del final de la Segunda Guerra Mundial, ciertas elecciones resultarán decisivas. Las elecciones estadounidenses serán un momento crucial para el orden mundial, y sin duda serán el blanco de los intentos de desestabilizarlo. Lo mismo cabe decir de Taiwán, donde la victoria del Partido Democrático Progresista (PDP) mantiene el estatus de la isla en el centro de las tensiones con China.

El resultado de las elecciones estadounidenses también será crucial para el futuro de las relaciones entre los países occidentales y China continental. Tanto más cuanto que estas elecciones tendrán lugar en un contexto internacional turbulento, marcado por el aumento de la competencia chino-estadounidense, la invasión rusa de Ucrania y la guerra entre Israel y Hamás.

Tres riesgos a vigilar en 2024

Los riesgos asociados a estas elecciones varían en su naturaleza y grado. En algunos países, efectivamente habrá elecciones, pero la oferta para los votantes será limitada. En cualquier caso, se ven tres tendencias de riesgos.

Cambios políticos e incertidumbre

Es probable que el actual entorno socioeconómico contribuya a generar un sentimiento de hostilidad hacia el gobierno en funciones, lo que traerá consigo su cuota de incertidumbre y volatilidad para las empresas durante el periodo electoral.

Esta incertidumbre política será tanto mayor cuanto que el auge del populismo constituye una poderosa señal de alarma. Esta tendencia, que ha sido constante al menos desde 2010, volvió a manifestarse una vez más con el éxito electoral de Geert Wilders y Javier Milei en los Países Bajos y Argentina a finales del año pasado. Como resultado, la dirección de las políticas públicas parece más incierta. La fragilidad política y social se intensifica en Europa, y las elecciones, en particular las del Parlamento Europeo, ofrecen un terreno fértil a los movimientos extremistas antieuropeos.

Algunos Estados miembros de la UE han celebrado o celebrarán elecciones nacionales: Austria, Croacia, Finlandia, Lituania, Portugal, Rumanía, Bélgica y Eslovaquia. En el caso de Portugal, las elecciones celebradas el pasado 10 de marzo, concluyeron con la extrema derecha como tercera fuerza política, con un resultado histórico del 18,1%.

Disturbios sociales

Un segundo riesgo es la posible escalada del malestar social, alimentado por la subida de los precios, la erosión de la confianza en los líderes políticos y el descontento generalizado de los votantes. El aumento de la inflación y la ralentización del crecimiento económico han intensificado agravios que estaban latentes mucho antes de la crisis sanitaria de Covid-19, en particular la desconfianza en las instituciones.

En muchas partes del mundo, es probable que los periodos electorales fomenten grandes movilizaciones populares. 17 países de África, por ejemplo, podrían celebrar elecciones en 2024, un continente con la mayor puntuación media de vulnerabilidad política y social, y el que ha experimentado el mayor aumento en un año.

Esta tendencia está en consonancia con la inestabilidad política experimentada por numerosos países africanos en los últimos años, que ha incluido golpes de Estado y conflictos de larga duración. El reciente aplazamiento de las elecciones presidenciales en Senegal ilustra perfectamente esta situación.

También será importante seguir de cerca los procesos electorales en algunos países asiáticos, especialmente Sri Lanka, como ha ocurrido recientemente en Pakistán.

Riesgos políticos

El estancamiento de la guerra entre Rusia y Ucrania, el aumento de las tensiones en Oriente Medio y la ampliación de los BRICS con cinco nuevos miembros, ponen de manifiesto que el mundo se remodela a un ritmo acelerado, impulsado por un profundo desafío a los modelos occidentales y al orden mundial.

En este turbulento contexto geopolítico, el resultado final de algunas elecciones cobrará especial importancia. El reciente triunfo del DPP en Taiwán no sólo repercute en los 24 millones de habitantes de la isla y en las relaciones entre ambos lados del estrecho de Formosa: también afecta a la dinámica geopolítica mundial. En otros lugares, el posicionamiento en la escena mundial de México e India, dos de los países más poblados del mundo, será también uno de los temas en juego en sus respectivas elecciones.

En resumen, el apretado calendario electoral de 2024 configurará sin duda el orden mundial de los próximos años.

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