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Opinión

Tendencias de inversión en el sector energético en Europa

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Inversión en Europa. Según Richard Marshall, jefe de Investigación de Infraestructuras de DWS, la Unión Europea ha dado un paso importante hacia su objetivo de ser neutral en emisiones de carbono al haber adoptado las dos últimas medidas legislativas de su paquete “Fit for 55” antes de la COP 28. Este conjunto de medidas legislativas constituye la base de la ambición de la Unión Europea de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Europa en al menos un 55% para 2030.

Además, estas medidas desencadenarán una transformación significativa en todos los ámbitos de la economía europea, ayudadas por el papel ya pionero de la región en el suministro de muchas tecnologías renovables clave. En consecuencia, la región volverá a ocupar una posición de liderazgo mundial también en otros ámbitos de las fuentes de energía y los combustibles alternativos.

La inversión en el sector energético

Desde el punto de vista de la inversión, el sector europeo de la energía y su transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono es uno de los segmentos más activos del mercado mundial de infraestructuras y ofrece a los inversores en infraestructuras un amplio margen para desplegar capital. Aunque el abanico de sectores que ahora forman parte de la transición energética crea riesgos para los inversores, por ejemplo, a la hora de seleccionar la tecnología más viable, se ven cada vez más oportunidades de inversión en el sector de los combustibles sostenibles.

Dada la alentadora racha de enérgicas medidas políticas de los dos últimos años, cabe esperar un clima de inversión favorable para los próximos años. Estas iniciativas políticas han proporcionado, a los inversores, objetivos e incentivos mucho más claros y sólidos, lo que significa que el sector energético europeo ofrece ahora una gama más amplia de oportunidades de inversión en energía con rendimientos similares a los de las infraestructuras.

El biometano y el hidrógeno

El crecimiento de las tecnologías solar y eólica en las dos últimas décadas ofrece una vía potencial para que otras fuentes de energía más nuevas y pequeñas escalen y reduzcan riesgos. En este sentido, prevemos que el hidrógeno y el biometano representen dos de los tipos de combustibles alternativos cruciales que ofrecen oportunidades de crecimiento a largo plazo en Europa.

El potencial del hidrógeno verde es significativo y ha generado mucho interés, sobre todo por su papel como agente de descarbonización allí donde la electrificación no es posible o económica. Esto significa que el hidrógeno verde y el amoníaco verde formarán probablemente una parte fundamental de la futura combinación energética mundial. Aunque prevemos el desarrollo de un mercado mundial del hidrógeno para la década de 2040, por ahora los costes de transporte y producción del hidrógeno hacen más difícil invertir en él desde el punto de vista de las infraestructuras.

Mientras que el hidrógeno necesita esperar su momento desde el punto de vista de la inversión en infraestructuras, creemos que el biometano presenta un punto de entrada inmediatamente atractivo en las fuentes de energía alternativas y bajas en carbono. Esto refleja el hecho de que el biometano es una tecnología bien probada y es un sustituto directo para el gas natural, que se utiliza en los hogares europeos, la industria y el transporte.

Marcos políticos favorables

El sector del biometano también ocupa un lugar destacado en el plan REPowerEU, que responde a los riesgos del mercado energético mundial tras la guerra de agresión rusa en Ucrania y establece ambiciosos objetivos de ampliación de la producción de biometano.

Dado el papel del biometano en la prestación de un servicio de valorización de residuos mediante la utilización de residuos orgánicos en lugar de cultivos, así como en la descarbonización sin necesidad de crear nuevas cadenas de valor significativas, esperamos que aumente el interés de los inversores en infraestructuras por el sector del biometano. También vemos las oportunidades que ofrece el papel del biometano en sectores como el transporte con una fuente de combustible baja en carbono. Esto es importante no sólo porque el sector europeo del transporte por carretera es el único en el que las emisiones de carbono han aumentado realmente en los últimos 30 años, sino porque ayudará de alguna manera a resolver las dificultades y los gastos que las empresas están teniendo al intentar electrificar y descarbonizar los viajes.

Como ocurre con cualquier transición, cambiar la composición del sistema energético plantea un riesgo significativo para quienes tienen una exposición a largo plazo al sector. La descarbonización es un potente motor de oportunidades de despliegue de capital para los inversores en infraestructuras, pero no todos los sectores con bajas emisiones de carbono tienen la misma capacidad de ofrecer rendimientos similares a los de las infraestructuras para las carteras de los inversores.

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