La hora de África - Moneda Única

“La hora de África”, por José María Triper

La amenaza del sector exterior

El Fondo Monetario Internacional ha dado el aviso. El sector exterior -que fue clave en España para la salida de la crisis financiera de 2008-2013- se encuentra amenazado por la caída del comercio derivada de la invasión rusa de Ucrania pero, sobre todo, por la elevada inflación que es la más alta de la UE, y por la posibilidad de elevados incrementos salariales.

Estos factores están perjudicando la competitividad exterior de nuestras empresas, bienes y servicios y que incidirán en que el superávit por cuenta corriente de España será prácticamente nulo este año y el que viene, y que sólo en 2027 volverá a presentar una cuantía suficiente, aunque todavía inferior a los dos puntos de PIB que suponía antes de la crisis del coronavirus.

Es la hora de África para España

Es en este contexto cuando las estrategias de internacionalización de las empresas y de la administración comercial deben dirigir sus esfuerzos y estrategias hacia la diversificación de la oferta y, especialmente, a la búsqueda de nuevos mercados. Aspecto este último en el que África aparece como una oportunidad relevante para ampliar los destinos de nuestras exportaciones y mejorar nuestra factura exportadora y las oportunidades de inversión.

Stand de Mozambique en IMEX-Madrid 2022

Para este fin, la Agenda 2063, que es el plan a largo plazo de la Unión Africana para el desarrollo socioeconómico, la integración regional y la preservación de la historia y la cultura supone una plataforma de impulso al comercio y la inversión, apoyada sobre 15 proyectos emblemáticos que han sido identificados como necesarios para cumplir con las aspiraciones del continente. Se trata de proyectos de gran alcance que incluyen la construcción de una red de trenes de alta velocidad; poner fin a la violencia y crear instituciones financieras continentales.

El marco de la nueva Alianza África-Europa de 2018 de la Unión Europea, que tiene como objetivo seguir impulsando la inversión, fortalecer el comercio y crear empleo en el continente africano, es otra de los instrumentos que pueden utilizar las empresas españolas para ampliar y diversificar su presencia en una región en la que la Unión Europea, con sus 291.000 millones de euros de inversión anuales, es ya el primer inversor mundial.

El alcalde de Madrid y el Conejero Laquetty visitan el stand de Guinea Ecuatorial en IMEX-Madrid 2022

Con una cuota de 6,5% que hace de África el cuarto continente de destino, las exportaciones españolas se mantienen prácticamente estable en los últimos años con el hándicap de que mientras en África operan económicamente 54 estados soberanos, las exportaciones españolas se centran básicamente en cuatro: Marruecos, Argelia, Sudáfrica y Nigeria, que suponen alrededor del 70% del total de las ventas españolas a ese continente, relación que contrasta con los datos del Banco Mundial sobre los países con mayor crecimiento del PIB en la región, en la que aparecen Ruanda, Libia, Costa de Marfil, Benín, Burkina Faso, Etiopía y Senegal.

Y aunque son unas 20.000 empresas españolas que exportan con regularidad al continente, la principal actividad comercial sigue siendo la importación de productos africanos, sobre todo de productos semimanufacturados, bienes de equipo, energía y productos alimentarios.

Para algunos sectores, como el energético, nuestros socios en África forman una parte fundamental de la cadena de suministro. Por ejemplo, importamos el 31% del petróleo que consumimos de África, principalmente de Nigeria y Angola, además del 60% del gas, casi la mitad de Argelia.

Cifras y presencia que son manifiestamente mejorables, sobre todo teniendo en cuenta la proximidad geográfica, el potencial de crecimiento, las necesidades de infraestructuras y de desarrollo y el agotamiento de determinados mercados asiáticos, de los que África puede ser un relevo especialmente interesante.

Y, ojo al dato, la Rusia de Putin ha lanzado ya sus redes sobre los recursos naturales y energéticos de África, apoyado en empresas paramilitares, intentando arrebatar a los países europeos su influencia en un continente que debería ser estratégico para nuestros intereses políticos, económicos y comerciales.

Por Jose ´María Triper, periodista económico

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