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El sector alimentario en tiempos de pandemia

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El impacto de la irrupción del COVID-19 en el comercio exterior internacional se ha dejado sentir en los meses posteriores, muy significativamente incluso ya en 2021. En el sector alimentario, en general, el patrón global fue de retroceso; sin embargo, las exportaciones agroalimentarias españolas crecieron un 4,9% interanual entre enero y julio de 2020.

Las exportaciones del sector primario avanzaron algo más, un 6,3% interanual en el acumulado del año hasta julio, mientras que las exportaciones de la industria agroalimentaria llegaron solo hasta el 4,1% en el mismo periodo. No obstante, dichos crecimientos contrastan con el retroceso del total de exportaciones de bienes (–14,6%), de modo que las exportaciones agroalimentarias sobre el total han aumentado su peso específico dentro de las exportaciones españolas, y llegaron a alcanzar el 30% en el mes de abril.

Las importaciones agroalimentarias también subieron durante este periodo, pero en menor medida, de modo que el superávit exterior de bienes agroalimentarios alcanzó un récord histórico en julio: un 1,30% del PIB (frente al 1,06% en 2019).

El cierre y parálisis de toda actividad durante los meses de primavera–verano de 2020 supuso un importante impacto en la industria de la alimentación y bebidas. Entre marzo y agosto, el sector dejó de ingresar 3.680 millones de euros, con una caída de la producción de en torno al 8%, según datos de FIAB (Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas).

En el mismo informe consta también que 2020 supuso el primer año de parón tras siete de crecimiento estable y sostenido. Sin embargo, la caída de la producción fue menor de lo previsto dado el aumento de las exportaciones y el descenso de las importaciones.

En cuanto al sector hostelero en los ámbitos locales y regionales, el desplome de la producción se llevó por delante a pequeños comercios y negocios de cercanía. En el entorno internacional, quizá fue la guerra comercial entre Estados Unidos y China uno de los primeros frentes que marcaron un período difícil para las exportaciones – importaciones de productos alimenticios.

La desaceleración en los ritmos de crecimiento de la actividad y las prácticas proteccionistas relegaron los procesos de globalización, situando con ello a Alemania como una de las economías europeas más expuestas, que aun así logró conservar su saldo comercial.

Puede hablarse, en cualquier caso, de un entorno pre-crisis ya algo inestable antes del fatídico 2020. La compraventa de mercancías alimentarias pierde dinamismo, se ralentiza la actividad y el cierre de las fronteras supone el golpe de gracia para el sector. Como resultado, el valor de las exportaciones e importaciones cae por debajo de los valores de 2017; se multiplica por tres el retroceso de las ventas en la OCDE y otro tanto el de sus compras, lo que resulta en una caída del 8,3. En Estados Unidos las exportaciones caen un 12,9% y en Reino Unido, un 14,7%, y se produce también una excepcional caída de las importaciones, que en casi todos los casos superan los dos dígitos.

El sector aliementario español

¿Y en España? Entre marzo y agosto del año pasado, las exportaciones de bebidas y alimentos crecieron un 3,6%, hasta 16.735 millones de euros. En esa cifra se incluye una subida de las exportaciones de alimentos del 4,8% (14.773 millones), que contrarrestó la caída del 4,5% de las ventas exteriores de bebidas (1.962 millones).

Aumentaron mucho las importaciones a Asia (+43,8%, hasta 2.434 millones), sobre todo por el incremento de las exportaciones de cerdo a China, que en la clasificación general se sitúa como segundo socio comercial por el crecimiento de la demanda de productos cárnicos. A continuación Reino Unido (2.151 millones de euros), ya como tercer país; y Estados Unidos (1.885 millones de euros).

El principal destino de las exportaciones alimentarias españolas, la Unión Europea, mantuvo una relativa estabilidad (-1,1%, hasta 9.408 millones), con el 54,9% de las exportaciones. Los principales clientes son Francia (4.915 millones de euros) seguido de Portugal (3.461 millones de euros), Italia (3.440 millones de euros) y Alemania (1.864 millones de euros).

Según el mismo informe económico 2020 de la FIAB “la industria española ha representado en 2020 el 11,1% de las ventas globales de alimentos y bebidas de la Unión Europea, una mejora sustantiva que aumenta su protagonismo en 0,8 puntos porcentuales, lo que la sitúa como cuarto enclave, compartiendo su tendencia con Polonia, Grecia y República Checa, que avanzan entre 0,2 y 0,1 puntos porcentuales, y frente a las pérdidas de hegemonía detectadas en Países Bajos, Alemania y Bélgica, principales enclaves del norte europeo que han dado síntomas de una pérdida significativa, al menos en términos cualitativos, de dominio en el mercado europeo”.

El sector reclama la importancia de llevar a cabo campañas de promoción que fomenten el consumo en canales fuertemente castigados por la pandemia como la hostelería y que impulsen la recuperación del turismo, así como la promoción de los productos españoles en el extranjero.

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