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Opinión

Tres variables clave del ecosistema emprendedor

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Interesante artículo que define la importancia del ecosistema emprendedor y los tres puntos fundamentales para ello, escrito por Helena López-Casares Pertusa, Dra. Neurociencia Cognitiva Organizacional. Universidad Nebrija

El emprendimiento es la puesta en marcha de una actividad de envergadura o importancia que requiere de esfuerzo y energía por parte del emprendedor. Para que el proyecto pueda desarrollarse es esencial que el emprendedor se halle en una situación favorable para concentrarse en su idea.

Ecosistema emprendedor

El ecosistema emprendedor es el contexto y conjunto de variables que facilitan la puesta en marcha de proyectos empresariales y que conforma el escenario favorable para que salgan adelante las ideas de negocio. La existencia de un ecosistema emprendedor es esencial para el despegue de las empresas y para afianzar unos cimientos sólidos y profundos para construir cualquier negocio en condiciones de prosperidad y oportunidades.

El ecosistema está formado por un abanico de variables que posibilitan que emerjan actores que apoyen, promuevan, inciten y motiven el emprendimiento como una de las actividades generadoras de riqueza y de innovación para un país.

Helena López-Casares Pertusa, Dra. Neurociencia Cognitiva Organizacional. Universidad Nebrija

Las tres claves más relevantes para que el ecosistema emprendedor tenga movimiento son las relacionadas con la política, los recursos financieros y la cultura predominante en la sociedad. Estas tres variables forman las condiciones para que aparezca la confianza y se consolide la determinación del emprendedor para alcanzar sus metas. Sin estas tres variables, los emprendedores carecerán de seguridad, con lo que el salto que den los que se atrevan a emprender se hará en condiciones extremas.

Política

Las políticas gubernamentales pueden ser un acicate o un freno al espíritu emprendedor. Si se impulsan las condiciones fiscales que ayuden a que los emprendedores tengan oxígeno para poder ampliar su margen de actuación, si se facilitan las condiciones para abrir nuevas empresas y se dispone de una inclinación favorable hacia los creadores de empleo; es decir, hacia los emprendedores y las empresas, aumentará el número de proyectos empresariales que se den de alta y muchos profesionales verán el emprendimiento como una puerta más para acceder al mercado laboral.

Una encuesta realizada por la empresa de soluciones de marketing digital PA Digital apunta que el 36 % de los españoles en edad de trabajar quiere emprender en el año 2020, lo que muestra cierto grado de confianza en el emprendimiento, a pesar de las dificultades que atravesamos y de los esfuerzos que hay que realizar en un mundo global, complejo y asediado por retos abiertos en multitud de frentes.

Según datos del Observatorio de Emprendimiento de España extraídos de una encuesta realizada en el mes de abril de 2020 con el fin de conocer el efecto del COVID19 en el emprendimiento, el 73,2 % de los 4.000 emprendedores entrevistados demandaba a las administraciones la eliminación de las cuotas de autónomos; un 65,6 % solicitaba la eliminación de las trabas burocráticas; un 58,3 % señalaba la necesidad de que hubiera líneas de crédito sin coste y a largo plazo; un 55,9% pedía una reducción de las cuotas a la Seguridad Social; un 40,4 % ponía el foco en la necesidad de aumentar las ayudas para la creación de empresas; un 32,9 % reconocía la importancia de que se fomentara la formación en nuevas tecnologías; y un 23 % reclama ayudas para la expansión internacional.

Los desafíos que debemos encarar como sociedad hacen necesario que las políticas tengan un carácter de apoyo activo al emprendimiento como parte de las estrategias a largo plazo del Estado.

Recursos Financieros

La segunda de las variables clave para el desarrollo del ecosistema empresarial son los recursos financieros que se necesitan para arrancar empresas y poder contratar colaboradores, comprar material, contratar los servicios necesarios según el tipo de negocio, alquilar espacios y realizar las inversiones y desembolsos que requiera la puesta en marcha del proyecto empresarial.

Los actores que posibilitan la disposición de los recursos financieros son los bancos, los grupos de inversión o los business angels. La facilidad para acceder a créditos, las condiciones favorables para atraer la inversión y el fomento de nuevas fórmulas de financiación y de nuevas prácticas como el crowfounding deberían estar orientadas para inyectar liquidez de forma rápida.

Cultura preponderante

La tercera variable del ecosistema emprendedor es la cultura preponderante en la sociedad y el tipo de pensamiento compartido. Todas las culturas presentan una serie de rasgos comunes entre sus miembros, que suelen ser fruto de las situaciones que ha atravesado un país, de su historia, de sus tradiciones, de sus ambiciones, de sus inquietudes y de su forma de ver la vida.

Hay culturas cuya tradición histórica ha estado marcada por el miedo y una marcada aversión al riesgo. Este tipo de actitud colectiva cala en la población y la moldea de una determinada manera. Para el surgimiento del emprendimiento es imprescindible que la cultura sea tolerante con el fracaso, que acepte el error como un elemento normal, que entienda la frustración como parte de la vida, que desarrolle el pensamiento creativo y apoye la investigación. De esta manera, habrá un escenario que promueva la aparición de emprendedores que sepan afrontar los retos y las pruebas que supone la creación de empresa.

El paso de la pandemia covid-19 y las consecuencias de una crisis económica derivada tanto de la paralización de la actividad económica por temas de salud como por la falta de un plan director que reactive la economía, conducen a un escenario desértico y falto de oportunidades.

En un panorama dominado por las pymes y los pequeños emprendedores, son muchos los negocios y los autónomos que tendrán que rebajar sus expectativas y recomponer sus modelos de negocio. Es, por tanto, relevante apoyar las redes colaborativas, dar voz a los agentes sociales y empresariales para crear el necesario debate acerca de nuestro futuro inmediato, desarrollar la innovación digital y promover el espíritu emprendedor desde las instituciones para crear un ecosistema ágil, flexible y fluido.

La reactivación de la economía requiere de ritmo empresarial y de volver a imprimir movimiento a las empresas y a los emprendedores, creando de manera paralela un sólido y dinámico ecosistema emprendedor. El temor y la incertidumbre deben dar paso a la serenidad y a la esperanza en nuestra capacidad para realizar las transformaciones necesarias para que la economía se fortalezca. Es un trabajo de todos, es una responsabilidad compartida y debería ser un deseo conjunto que abriera un escenario en el que el consenso, más allá de una quimera, encontrara las condiciones para hacerse realidad.

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