Hong Kong Trade Development Council.

“El 29% de las compras de lujo provienen de China”

Para muchos, Hong Kong es una buena puerta de entrada a China en particular y a Asia en general. ¿Cómo interpreta usted esto?

Sin duda es una de las mejores opciones para afrontar la entrada al mercado chino continental con garantías. China es un gigante lleno de oportunidades que crece muy rápido, pero al mismo tiempo tiene elementos propios que hacen que acceder a sus mercados sea complicado. Es aquí donde Hong Kong desempeña un papel clave.

Yo siempre he pensado en Hong Kong como un ‘traductor’ entre China y el mundo; un puente que los conecta desde hace ya más de 30 años. Con un sistema económico propio, diferente al de China continental, Hong Kong tiene una gestión territorial y administrativa muy similar a la de los países occidentales. El sistema legal, por ejemplo, es muy parecido al del Reino Unido, y el Gobierno local incentiva la llegada de empresas extranjeras con facilidades y ayudas. No en vano, Hong Kong es considerada la economía más libre del mundo según la Heritage Foundation y Fraser Institute, desde hace 21 años.

Al mismo tiempo, en la región se tiene mucho conocimiento del entorno chino y asiático; sus preferencias, sus tendencias, su cultura, sus procedimientos o su legislación. Todo ello, unido a su proximidad geográfica, facilita que Hong Kong sea una punto de referencia desde donde poder acceder a los mercados de la China continental y el sudeste asiático. Cada vez más empresas internacionales son conscientes de ello y deciden ubicar sus oficinas regionales para Asia en territorio hongkonés.

¿Cuáles son las dudas que se plantean en lo que se refiere a la implantación en China?

Implantarse en China es un proceso largo, complejo y costoso. Por este motivo, las empresas, especialmente pymes e incluso emprendedores, tienen que conocer de forma profunda la legislación, los tiempos y los trámites. Nuestra recomendación es que se asesoren bien antes de iniciar este proceso y valoren todas las opciones de la mano de un experto.

Creo que Hong Kong ofrece a las empresas españolas un aterrizaje en el mercado chino más suave, con menos riesgos y menos costes. Una sociedad en Hong Kong se puede establecer en un plazo inferior a una semana y con un capital de 1 dólar Hong Kong (aprox. 0,10 €). Por este motivo, creo firmemente que la implantación en China vía Hong Kong puede ser la mejor fórmula para acceder a un mercado tan grande como es el chino mitigando al máximo los riesgos.

¿Cuál es el principal atractivo del mercado chino para los emprendedores o las pymes españolas?

Para mí, el principal atractivo de China es el potencial que ofrece más allá de un mercado de consumo. Las iniciativas del Gobierno chino de los últimos años abre las puertas a que empresas, de cualquier dimensión, e incluso emprendedores desarrollen nuevos productos y servicios para una sociedad que está en plena expansión.

Como ejemplo podemos nombrar el plan de urbanización chino que pretende aumentar el ratio de urbanización en el país. Se espera que entre 2015 y 2020 más de 100 millones de personas se muden de áreas rurales para vivir en zonas urbanas. Esta situación, además de suponer un espaldarazo para el consumo interno, generará oportunidades en muchos sectores como el de la construcción, el transporte, la gestión de residuos, el diseño de interiores…

¿Qué sectores son los que mejor funcionan en el mercado chino para las empresas españolas?

China es un mercado muy interesante para exportar todo tipo de productos y servicios. El ingreso medio por persona ha aumentado y se calcula que la clase media del país crecerá a un ritmo del 2,3% anual hasta 2025. Este consumidor quiere aumentar su calidad de vida y consumir de una manera más acorde a su nuevo status.

Un sector importante en la región es el del lujo, por ejemplo. Al consumidor de China le encanta el lujo y las marcas; de hecho, son los mayores consumidores de lujo del mundo según un estudio de Bain&Co, que asegura que el 29% de las compras de este tipo de productos a nivel mundial vienen de compradores chinos. Estos suelen relacionar los productos europeos con calidad, elegancia y exclusividad, lo que puede ser muy interesante para marcas españolas.

El de la alimentación es otro de los sectores con un potencial enorme. El consumo de comida gourmet de importación en China ha aumentado paralelamente a este aumento del poder adquisitivo de la población. En 2014, se importaron alimentos procedentes del extranjero por valor de 45.7 billones de dólares. Esta situación presenta muchas oportunidades para empresas de un país con una tradición gastronómica tan potente como la que tenemos en España. En este sentido, un producto con mucho éxito en China, mezcla de alimentación y lujo, es el vino.  El público chino lo percibe como un símbolo de elegancia y status.

Estos son sólo algunos ejemplos, pero las opciones existentes en China para empresas españolas son muchísimas, tanto en productos como en servicios. Cuando una parte tan enorme de la población tiene ganas de consumir y dinero suficiente para hacerlo, se pueden generar grandes oportunidades aprovechables para casi cualquier sector.

¿Qué consejos daría a quienes se están planteando o haciéndose la pregunta de implantarse en China?

Lo primero y primordial es informarse mucho. Conocer la región, las tendencias, el estado de nuestro sector, cómo es el mercado al que queremos dirigirnos… En la página web del Hong Kong Trade Development Council tenemos muchísimas herramientas y contenidos, totalmente gratuitos, como estudios de mercado o artículos de investigación, que pueden ser un buen punto de partida para afrontar la aventura asiática.

Otro punto importante a tener muy en cuenta es el sistema legislativo, con especial hincapié en la propiedad intelectual. A pesar de que China ha avanzado mucho en temas de protección de la propiedad intelectual e industrial, su legislación para estos temas está aún lejos de la de otras potencias mundiales. Esto es totalmente distinto en Hong Kong, dónde tienen leyes muy rigurosas referentes a copyright, patentes o marcas. Pero en el caso de China, es un tema complicado, por lo que una buena idea es trabajar con un experto que te asesore y te garantice que tu visión de marca se mantendrá intacta e integra cuando hagas negocios en territorio chino.

Siendo China un mercado con unas costumbres y una manera de hacer negocios tan distinta a la que estamos acostumbrados en Occidente, siempre es una buena estrategia trabajar con expertos locales, a poder ser especializados en nuestro sector, que nos ayuden a descifrar poco a poco al gigante asiático.

Por último, ¿cuáles son las perspectivas de este mercado para los próximos años?

El futuro del mercado chino es prometedor. El Gobierno chino sigue lanzando medidas para potenciar el consumo interno del país. China ya no es únicamente un país productor/exportador, sino que se está transformando también en un consumidor voraz de productos y servicios. El poder adquisitivo de la población ha subido, creciendo exponencialmente el número de personas de clase media con dinero para gastar.

Pero en mi opinión, uno de los puntos más interesantes para cualquier empresa española debería ser el desarrollo de la nueva ruta de la seda. Este ambicioso proyecto del Gobierno chino abarcará a 60 países, que albergan a casi dos tercios de la población mundial y representan una tercera parte del PIB global. El objetivo es crear un cinturón económico por tierra y mar que conecte Asia y Europa. Esta conexión irá además acompañada de nuevas medidas políticas, económicas y sociales que pretenden mejorar la cooperación entre los países de la ruta.

Asta iniciativa generará muchísimas oportunidades de inversión y negocio en gran cantidad de sectores: construcción, servicios, moda, transportes, alimentación… La lista es enorme. Y estas oportunidades no se limitarán únicamente a China, sino que también se presentarán en los países por lo que pase esta nueva ruta de la seda. Algunos, como Filipinas, Indonesia o Vietnam, son parte del grupo de ‘países asiáticos en desarrollo’. El FMI calcula para este conjunto de naciones un crecimiento promedio del PIB de un 6.6% en 2015 y de 6.5% en 2016. Si tenemos en cuenta que las previsiones para otras partes del mundo son del 3.8% para el 2015 y 4% para 2016, estos nuevos mercados, que en un principio pueden no parecer muy evidentes, pueden ser una opción con muchísimo potencial para empresas de todo el mundo.

Creo firmemente que vivimos en el siglo de China y Asia, y las empresas deben ser conscientes de ello para adaptarse y ampliar sus horizontes. El mapa del mundo se está reconfigurando y mercados que hasta hace poco no tenían mucho que decir van a cobrar mucha importancia a medio y largo plazo. Y todo ello no va hacer más que generar multitud de oportunidades de negocio para aquellas empresas suficientemente valientes y preparadas para asumir el reto.

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