Opinión

La lotería del petróleo toca en año electoral

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José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.


La fuerte caída del precio del petróleo está teniendo un impacto de estímulo en la economía española que para el año 2015 puede traducirse en un ahorro de más de 15.000 millones de euros en el coste de la factura energética, es decir, en los pagos por importación de crudo, como consecuencia del efecto conjunto del descenso de los precios del barril y de la depreciación del euro con respecto al dólar.

Una cifra de ahorro  que permitirá aumentar en unas ocho décimas el crecimiento de la economía española previsto en los Presupuestos Generales del Estado, hasta situarlo en tasas próximas al 3 por ciento, además de suponer una importante ayuda para cumplir el compromiso de reducción del déficit público. En concreto España debe reducir su déficit hasta el 4,2 por ciento del PIB durante el ejercicio que acaba de iniciarse, 1,3 puntos menos que en 2014, cifra similar a la que supondría el ahorro que Economía prevé en el coste de la factura del petróleo.

Recordar que la previsiones macroeconómicas del Gobierno  para 2015 habían estimado el coste medio del barril de crudo en 104,1 dólares por barril, más del doble que el precio actual, aunque este ahorro se ve también minorado en parte por  el efecto de la depreciación del 15 por ciento del euro con respecto al dólar norteamericano, porque el barril se sigue pagando en dólares.

España es un país con una enorme dependencia energética del exterior que se traduce en unos pagos por la factura de petróleo que ascienden cada año a 40.000 millones de euros. Un importe que supera el gasto anual de todos los Ministerios juntos y absorbe más de cuatro mensualidades de las nóminas de las pensiones, por lo que no es difícil colegir que este hundimiento de los precios ha caído como el Premio Gordo de la Lotería en un año electoral para un gobierno necesitado de tapar con resultados económicos tangibles las grietas que las encuestas reflejan tanto en la intención de voto como en el crédito del Gabinete.

Pero el impacto de la variación a la baja en el precio del petróleo no se limita sólo al PIB o la balanza comercial. También está presionando a la baja la inflación en Europa, donde el IPC adelantado de diciembre se ha situado en el -0,2 por ciento, mientras que en España este indicador alcanzaba una tasa del -1,1 por ciento.

Otro sector que se verá sensiblemente beneficiado es el turismo. El coste del combustible supone en torno al 30 por ciento de los costes fijos de las compañías aéreas, que estiman que el mantenimiento del precio del crudo en torno a los 50 dólares el barril podría suponerles un ahorro conjunto de entre 10.000 y 12.000 millones de euros que, en parte, repercutirán en sus clientes rebajando los precios del billete.

En el terreno más doméstico este descenso en los precios de las gasolinas incrementa también la capacidad de gasto de las familias y un descenso en los costes energéticos de las empresas que debería traducir en un aumento del consumo y en una rebaja de tarifas. Las compañías petroleras destacan que el precio de la gasolina se ha reducido en 27 céntimos por litro desde el mes de junio y en 22 céntimos por litro el de gasóleo. Sin embargo este descenso es sensiblemente inferior al del precio del barril debido a que en torno al 60 por ciento del precio al consumo del litro de gasolina y del gasoil son impuestos y que han sido los incrementos producidos en el Impuesto Especial de Hidrocarburos y del IVA los causantes que el precio medio del un litro de gasolina y gasóleo se ha incrementado en España en 13 céntimos desde el año 2009. A lo que hay que añadir los impuestos aprobados por algunas comunidades autónomas tras la desaparición del llamado céntimo sanitario que han tenido un impacto de 4 céntimos por litro como media.

A la vista de estos datos,  los ministros de Industria y de Fomento, que tan prestos se han mostrados para instar a las empresas energéticas  y de transportes a trasladar los descensos del precio del crudo a los consumidores, tal vez deberían dirigir también estas peticiones a su colega de Hacienda en el Gabinete de Rajoy  y a los homólogos de Montoro en las autonomías. Pero, claro, aquí con la casta –la del fisco me refiero- hemos topado y, sobre todo, ¿quién le pone el cascabel al gato?

 

José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.

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