Las comisiones que los bancos cobran a sus usuarios por servicios prestados se han incrementado, en el último año, un 15% respecto al ejercicio anterior.
Los datos del Banco de España reflejan la tendencia actual de las entidades: ganan menos por su ‘negocio natural’ e intentan suplir esta pérdida con su segunda mayor fuente de ingresos. Es decir, mientras el margen de intermediación cae por la escasa concesión de créditos y la necesidad de pagar más caro para captar depósitos, las comisiones se han convertido en la mina de oro para los bancos.
Según un estudio elaborado por el comparador de productos financieros iahorro.com que analiza los hábitos de los españoles respecto a sus finanzas personales, la práctica totalidad utiliza una cuenta bancaria en la que centraliza sus cobros y gastos, y en la que se realiza una media de 12 apuntes y dos transferencias mensuales. Para las compras y disposición de efectivo, tenemos tanto una tarjeta de débito como de crédito, que utilizamos preferiblemente en cajeros de nuestra entidad para minimizar los costes, aunque acudimos seis veces por trimestre a cajeros ajenos pero de la misma red y cuatro veces al año a redes distintas a las de nuestro ‘plástico’.
Todos estos servicios se centran en una cuenta corriente, un producto básico con un coste muy dispar en función de bancos y cajas. Así, mientras existen cuentas que cobran en concepto de mantenimiento y administración hasta 75 euros semestrales y 60 céntimos por apunte, otras tienen estos servicios bonificados al 100%, por lo que el ahorro en este concepto llegaría a los 236,40 euros anuales y de media, según los datos del Banco de España, 109,20 euros.
Las transferencias, especialmente a otras entidades financieras, son otro de los puntos importantes; según el estudio, su coste medio está en 4,28 euros por operación, una cantidad que puede llegar a hasta los 20 euros. Frente a esto, podemos encontrar bancos que ofrecen coste cero para las transferencias nacionales, lo que supone un ahorro, frente a las comisiones más altas, de hasta 480 euros al año tan solo en este concepto.
Por último, las tarjetas, que pueden suponer un ahorro para el consumidor de hasta 188 euros, y esto solo usando los servicios más básicos: mantenimiento, disposición de efectivo y pago sin financiación. Cualquier compra financiada o disposición de efectivo a crédito disparará este coste.
En términos de costes, mientras hay tarjetas de débito y crédito gratuitas, su mantenimiento anual puede llegar hasta los 30 euros en una tarjeta de débito y los 52 en una tarjeta de crédito de modalidad básica. Sacar dinero en cajeros de la propia entidad es gratuito para muchas tarjetas, pero otras cobran hasta 3,50 euros mínimos por operación, coste que se dispara hasta los 5,50 euros si lo hacemos en una red distinta a la nuestra.
La conclusión, según este informe, es un ahorro medio que puede ascender a los 901,20 euros al año. Todo un mes de sueldo para muchas personas y al que puede optarse utilizando un comparador de productos financieros y eligiendo entre los mejores productos del mercado.