El ministro de Fomento, José Blanco, confirmó ayer a los miembros del consorcio español que han ganado el tan esperado concurso del AVE a La Meca. La licitación, que está valorada en 7.000 millones de euros, está ahora a falta de confirmar los últimos detalles.
Tras ocho meses de incertidumbre, la decisión ha sido finalmente favorable a la oferta española liderada por Talgo, Adif, Renfe y OHL en detrimento de la francesa: encabezada por Alstom y el operador ferroviario público francés SNCF. La decisión oficial ya se ha transmitido del Gobierno saudí al Ejecutivo español y que ahora el consorcio se debe poner manos a la obra para trabajar durante los próximos dos años y tener lista en plazo la propuesta.
Entre las razones que han llevado a Arabia Saudí a elegir la propuesta española se incluyen la oferta económica un 20 % más barata y el mejor desarrollo tecnológico, sobre todo en el caso del tren, que será una adaptación del Talgo Bombardier S-112 para el desierto. Pero el concurso no incluye sólo material rodante, también incorpora catenaria, balasto señalización, montaje de la vía y mantenimiento por un periodo de doce años.
El tren que se presentó a concuerdo por parte de los franceses fue el TGV Atlantique, un buen producto de alta velocidad, pero con una fuerte desventaja competitiva frente a la oferta española; dos décadas de servicio que hacen que la propuesta sea tecnológicamente más antigua. La oferta española que se presentó en un primer momento fue el Avril, nuevo tren de alta velocidad de Talgo, sin embargo las autoridades saudíes pidieron que la maquinaria estuviera ya probada en el mercado desde 2008. A partir de ese momento la oferta española se cambió y entró en juego el S-112 con la colaboración como subcontratista de su histórico socio Bombardier.
Este AVE tendrá que asumir un interesante reto tecnológico. El nuevo tren bala del desierto deberá de enfrentarse a bruscos cambios de temperatura y, lo que es peor, tendrá que hacer gala de su estanqueidad para no verse afectado por la arena del desierto. Este es un nuevo reto para la alta velocidad española que hasta ahora nunca se ha enfrentado al desgaste que supone el constante golpeo de las ventiscas en el material.
Pese a que se ha dado un gran paso, desde Fomento se pide prudencia hasta que el contrato no esté suscrito por ambas partes.