La incertidumbre existente sobre Europa por la posible petición de rescate por parte de España y la elevada deuda que acumula Grecia es la principal de las preocupaciones en esta cumbre que se celebra casi un mes después de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) celebrada en Tokio (Japón).
Por otro lado, Estados Unidos enfila el tramo final para evitar el ‘abismo fiscal’. De no lograr un aumento del techo de la deuda, el 1 de enero entrará en vigor por mandato legal una subida de los impuestos y un recorte del gasto público cuya cuantía, en total, rondaría 467.430 millones de euros.
El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, José Ángel Gurría, ha instado al G-20 que presione al Gobierno estadounidense para que esquive el ‘abismo fiscal’.
En la reunión, que se desarrollará en México, participan los responsables de Economía o Hacienda y los gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Veinte y de otras naciones invitadas a este foro de consultas.
Pero entre los ausentes se encuentra el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geither, quien estará representado por la subsecretaria de Asuntos Internacionales del Tesoro, Lael Brainard y del titular del Banco Central Europeo, Mario Draghi.
En cambio, sí está confirmada la presencia de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y la del presidente de Banco Mundial, Jim Yong Kim.
Esta será la última reunión de alto nivel que tiene el G20 durante la presidencia mexicana de ese foro, el más importante que reúne a países desarrollados y naciones en desarrollo para revisar la economía mundial y corregir medidas para evitar nuevas crisis.
La presidencia de turno de México concluye el 30 de noviembre, un día antes de que el presidente Felipe Calderón entregue la jefatura de Estado a su sucesor, Enrique Peña Nieto, y se espera que durante la reunión del G20 haya algún acto que simbolice el traspaso Rusia de la presidencia de turno del foro.