El acuerdo siguió a unas amargas recriminaciones por la detención de un comercio que el año pasado granjeó a los productores de la UE unos 600 millones de euros, con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, advirtiendo de «envenenamiento» y la UE diciendo que la extensión de la prohibición era injustificada.
La Comisión fijó como condición a la reanudación del comercio de hortalizas que todos los estados de la UE que exporten verduras frescas a Rusia tendrán que certificar (por un periodo limitado) el origen del producto y la ausencia de la cepa de E.coli responsable del brote en el norte de Alemania.