Un semestre después del primer estudio sobre las pérdidas que genera en las grandes empresas el bajo rendimiento de sus aplicaciones en la nube, Compuware ha vuelto a analizar este impacto en colaboración con la consultora Vanson Bourme.
El estudio refleja que las grandes empresas norteamericanas asumen unas pérdidas de un millón de dólares al año (720.000 euros, aproximadamente), y las europeas una media anual de 540.000 euros. Hace un semestre, éstas últimas debían afrontar unas pérdidas de 608.000 euros al año, por lo que estos costes ocultos se han retraído un 12,5%, aproximadamente.
Según los datos del análisis, el 58% de las empresas norteamericanas y el 57% de las europeas declaran haber ralentizado la adopción de aplicaciones cloud, precisamente por los problemas de rendimiento, y dicen que no asumirán nuevas inversiones en este entorno mientras no dispongan de capacidad para garantizar que sus usuarios finales pueden tener un nivel de servicio satisfactorio de sus aplicaciones.
De hecho, y según el estudio, el 94% de las empresas norteamericanas y el 84% de las europeas demandan que los acuerdos de los niveles de servicio (SLAs) con los proveedores de servicios en la nube deben de estar basados no en las métricas tradicionales, que sólo muestran la disponibilidad del servicio, sino en la experiencia que está experimentando el usuario final.
Para María José Talavera, directora general de Compuware España, “el gran inconveniente que están encontrando los responsables de TI en la nube es su capacidad limitada para controlar el rendimiento de sus aplicaciones y su impacto en el usuario final y, consecuentemente, en el negocio. La nube –termina diciendo Talavera-, supone un ahorro de costes para las organizaciones, pero sin capacidad para gestionar el rendimiento de manera integrada y de extremo a extremo, estos ahorros se transforman en pérdidas”.
El estudio de Compuware se ha realizado sobre una muestra de 677 empresas de EEUU, Canadá y Europa de más de 1.000 empleados.