| Country Manager para España y Portugal de AsiaInspection. |
«Las auditorias de fábricas persiguen que los fabricantes chinos entiendan que la calidad no es una opción sino una obligación competitiva”
China, la tercera economía del mundo conquista a los importadores españoles por una razón de peso: el ahorro de costes. Y es que la denominada “fábrica del mundo” encandila a los empresarios españoles. No sólo se ha metido en sus bolsillos a grandes corporaciones y compañías de cualquier actividad para que subcontraten a 14.000 kilómetros sus servicios sino también a más de 600 pymes.
Sin embargo esta rentable manera de hacer negocios se encuentra con el perjudicial e incómodo problema del fraude. Es decir, los productos o servicios que piden a las fábricas chinas, no son los que acaban recibiendo. Para evitar este tipo de perjuicios nada mejor que contratar una auditoria de fábrica con una marca de reconocida solvencia.
“El éxito está en la prevención”
El control de la calidad es un factor clave para el éxito de las empresas que tratan con proveedores asiáticos ya que les permiten:
• Reducir los riesgos asociados con la producción de mala calidad, los procesos de carga, almacenamiento y transporte inadecuados, o las infracciones de los requisitos normativos.
• Conocer con antelación los problemas de producción de sus fábricas y los posibles retrasos en los envíos.
• Garantizar el cumplimiento de las obligaciones contractuales en cuanto a datos técnicos, embalaje, marcado y entrega.
• Detectar posibles problemas antes de proceder al envío o a la distribución.
• Establecer y mantener una base de proveedores fiables en Asia y reducir sus costes.
Alex Makow, Country Manager para España y Portugal de AsiaInspection, nos desvela el día a día al que se enfrenta su ejército de 350 hombres.
¿En qué consisten sus servicios?
En realizar inspecciones de los productos que los empresarios españoles así como de todo el mundo fabrican y producen en China o en el resto del continente asiático para después llevarlos a sus respectivos países. Nos encargamos de hacer la supervisión de la cadena de producción de los mismos.
¿Cuáles son los problemas con los que se encuentran en sus inspecciones?
Las auditorias que realizadas in situ por inspectores asiáticos, sirven para hacer la supervisión de la cadena de producción del producto de manera rápida y ágil sin que el empresario español tenga que desplazarse hasta allí. Con ellas se encuentran los defectos de producción, los materiales no aceptados por el cliente, los diseños incorrectos, o las cantidades erróneas o mal empaquetadas que tantos problemas les acarrearían si llegaran a nuestro país en mal estado.
Además también acabamos con una práctica muy frecuente como la falsificación de documentos y certificados de calidad como los de la CE. El truco es tan fácil como que la fábrica presente o envíe al importador un documento que en la teoría es legal, pero que en la práctica es una falsificación del mismo.
Es decir, el hecho de realizar un control permite que la fábrica esté atenta a entregar lo que se busca y no a intentar ahorrar a través de nosotros mediante una merma en la calidad o en la materia prima usada.
¿Cómo resumiría las ventajas que logran los clientes de AsiaInspection?
Rapidez y agilidad. Podemos estar en 24 horas en cualquier fábrica. Tras la visita del inspector se les envía un e-mail con un completo informe con el resultado de la inspección para la posterior aprobación o rechazo del embarque por parte del importador. Por otro lado las Auditorias de Calidad, debido a la urgencia de los encargos y de tener que estar en nuestras fronteras en una fecha determinada, se pueden reservar en un plazo de 24 horas. De esta manera y mientras China duerme se pueden corregir los fallos encontrados durante la visita.
¿Qué les diferencia en el mercado?
El haber destacado en un nicho de mercado en el que sólo existían empresas de inspección muy grandes centradas en grandes cuentas y con precios desorbitados, servicio lento y poca velocidad en la respuesta. Por otro lado existían numerosas empresas de inspección muy pequeñas con una media de 5 inspectores localizados en zonas muy especificas que acaban siendo baratos siempre que la inspección fuera geográficamente cercana y demasiado caros cuando era al contrario. Así mismo, nuestra idea de cobrar un precio fijo (288$) y no un porcentaje del total del pedido ha hecho que el importador calcule por adelantado el coste relativo a las inspecciones para imputárselo al cliente final y evitar así sorpresas de última hora.
¿Su trabajo ha cambiado la manera de trabajar de las Fábricas Chinas?
Sí. Hemos provocado que las Fábricas mismas se estén auto-inspeccionando, convirtiendose en clientes directos. Así no solo aceptan las visitas que encargan los importadores occidentales, también inspeccionan ellos mismos. La idea es propagar el virus de la calidad entre los fabricantes asiáticos para que entiendan que la calidad no es una opción sino una obligación competitiva. De esta manera los casos típicos de soborno, dinero negro y utilización de productos tóxicos se reducirían por el miedo a no cumplir los estándares de calidad europeos.