2015 ha sido un año de retos, con una disminución del 2% tanto en la demanda como en la producción de acero y no se prevén mejoras en el sector en 2016.
Esto se debe a que la demanda seguirá siendo débil, por el impacto de China y la persistencia del exceso de capacidad y los bajos precios. El superávit del mercado se está viendo menguado por la situación de Brasil y Rusia. Ambos países están incrementando sus exportaciones para vender el excedente después de la caída de la demanda interna en 2015. La brecha entre el exceso de género y la demanda ha conducido a: un descenso en el ratio de utilización de las capacidades de producción hasta el 67% a finales de 2015; una caída aguda de los precios del mineral de hierro y del acero del 43% y el 32&, respectivamente, en 2015.