La cuenta atrás hacia la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río sigue su curso y el megaevento del año cada vez está más presente en los medios de comunicación y en el día a día de la población carioca. En las últimas semanas se han anunciado recortes presupuestarios que afectan al número de voluntarios que trabajarán en la organización (pasan de 70.000 a 50.000) e incluso en alguna infraestructura de apoyo como el graderío flotante que iba a ser instalado en la Lagoa para presenciar las pruebas de remo.
El Ayuntamiento de Río de Janeiro también se encuentra inmerso en campañas para la eliminación de posibles focos del mosquito Aedes aegypi, transmisor de Dengue y Zika. Respecto a la polémica calidad del agua de la Bahía de Guanabara (las pruebas de vela tendrán lugar en la Marina da Glória), el Consorcio Aqualogy Brasil – Labaqua, perteneciente al grupo SUEZ a través de Agbar, está realizando desde junio de 2015 y hasta después de la Olimpiada de Río de Janeiro la ejecución del proyecto de Monitoreo y Control de la Calidad de la Bahía de Guanabara.
El objeivo de este contrato es actuar sobre el 80% de las fuentes de aguas negras que contaminan la bahía en la que se disputarán las pruebas olímpicas de vela, por encargo de la Secretaria de Estado de Medio Ambiente del estado de Rio de Janeiro. En concreto, el proyecto permite la implementación de un plan de control ambiental para las 150 industrias de mayor potencial contaminador de la bahía. De igual modo, también fija un plan de control para la reducción de la contaminación por hidrocarburos y mercurio en determinadas áreas altamente afectadas por actividad industrial irregular.