José Luis Feito - Moneda Única
Presidente del Instituto de Estudios Económicos.

«En el sector exterior el Gobierno más que ayudar lo que tiene que hacer es no estorbar”

Poseedor de un brillante currículum profesional, José Luis Feito es Presidente del Instituto de Estudios Económicos y Presidente de la Comisión de Política Económica y Financiera de la CEOE. Licenciado en Ciencias Económicas, ha ocupado también cargos de relieve en el Fondo Monetario Internacional, el Banco de España y la OCDE. Conversador brillante, se ha caracterizado siempre por la claridad de su exposición y la firmeza de sus ideas, lo que le ha llevado en ocasiones a convertirse, a su pesar, en una personalidad polémica y controvertida.

Usted ha comentado en alguna ocasión que a los mercados y a los inversores internacionales les preocupa más lo que ocurra en las elecciones generales de diciembre.

Sin duda. La posibilidad de que en España hubiera un gobierno liderado por un conjunto de fuerzas de izquierdas y se revirtieran las reformas tendría como efecto inmediato un aumento de la prima de riesgo. Las elecciones generales son decisivas para la economía y también para el propio proceso catalán porque muchos políticos que no son independentistas y siguen sin serlo se escudan en el independentismo para obtener ventajas que les permitan hacer menos ajustes de los que deberían hacer. Por eso, igual que la crisis ha sido decisiva para impulsar el independentismo, la recuperación económica será igualmente decisiva para apagar el incendio.

Sin embargo el Gobierno ha querido dar imagen de estabilidad adelantado la aprobación de los Presupuestos para 2016. ¿Cómo valora estas cuentas?

Lo primero que hay que decir es que si tenía sentido hacer unos presupuestos por un gobierno que, en principio, no va a estar cuando entren en vigor. Dicho esto, el aspecto más negativo de elaborar unos presupuestos en estas condiciones es que son inevitablemente electoralistas y contemplan medidas que están dictadas por la inminencia de las elecciones, como la corrección del ajuste de los funcionarios, como si nos hubiéramos ajustado todo el mundo. En el lado positivo hay que decir que las cuentas para el año próximo están dictadas por las circunstancias de estas elecciones. Nunca en la historia de España se había producido una situación en la que gane quien gane no sepamos quién va a gobernar porque los resultados van a obligar a pactos y coaliciones, con lo que podemos llegar hasta junio sin gobierno o podría haber nuevas elecciones. A nivel general yo diría que son unos presupuestos que están en el límite de lo aceptable y son una referencia del programa que tenga que aplicar la coalición gobernante.

Las rebajas fiscales aprobadas, ¿son suficientes para dinamizar la economía?

Es muy difícil que nosotros critiquemos una bajada de impuestos directos. Podemos criticar que se haga al tiempo que estamos diciendo que hay que continuar el esfuerzo de consolidación presupuestaria. Entonces, la razón fundamental para poder conciliar estos dos mensajes es que en España tenemos una imposición directa muy elevada. El impuesto de Sociedades es excesivo y también las cotizaciones sociales. En Dinamarca las cotizaciones sociales son cero y no hay economía sumergida. Es verdad que para los gobiernos es muy cómodo subir los impuestos que pagan las empresas, pero en la medida que las empresas se ven obligadas a cerrar o sustituyen a los empleados por máquinas. El incremento de la fiscalidad termina recayendo sobre los trabajadores. Por eso, y a pesar de las apariencias, subir las cotizaciones es profundamente antisocial.

Otro objetivo primordial del Gobierno es la creación de 600.000 nuevos empleos en el próximo ejercicio. ¿Es posible?

Si. Si vemos lo ocurrido en la legislatura observamos que todas las previsiones de este gobierno se han quedado siempre por debajo de la realidad, tanto en crecimiento del PIB como del empleo. En este sentido las previsiones del Gobierno para 2016 son alcanzables claramente, aunque podrían ser mejores si nos hicieran caso. Además la coyuntura internacional no va a obstaculizar.

El sector exterior ha sido el motor de la economía durante la crisis. ¿Está en condiciones de mantener el ritmo en la recuperación?

El sector exterior fue la primera palanca que despertó nuestra economía y que consiguió despertar el resto de los motores del crecimiento. Los datos de las exportaciones son muy halagüeños y no se han resentido de la caída del crecimiento de los países emergentes. Junto con Alemania somos el único país de Europa que no ha perdido cuota de mercado internacional durante la crisis y ahora la estamos ganando. Además España es el líder mundial de exportaciones de servicios en términos relativos y no sólo por el turismo, sino en sectores como ingeniería, construcción, auditoría o contabilidad. España es también líder mundial en seguros, en transporte marítimo y una potencia en software para videojuegos.

Sin embargo las empresas se quejan de que el Gobierno no apoya como debiera a la exportación y la implantación en el exterior.

El Gobierno más que ayudar lo que tiene que hacer es no estorbar. Por eso más que hablar de instrumentos lo fundamental es hacer una política económica que nos permita mantener la competitividad, que no haya desacoplamiento entre salarios y productividad y que el mercado de trabajo sea más eficiente. Eso, además de potenciar el ahorro, porque potenciando el ahorro se potencia la exportación y al sector exportador.

¿Cómo valora el resultado de las elecciones autonómicas en Cataluña y su previsible impacto sobre la economía?

Hasta ahora el proceso independentista no ha tenido consecuencias económicas apreciables ni para Cataluña ni para España. Es verdad que en la semana previa a las elecciones autonómicas la prima de riesgo de Cataluña se disparó con un sobrecoste para el pago de la deuda y tendrán que detraerlo de otros gastos y servicios públicos. Pero como a Cataluña no le compra nadie la deuda y le financia el Estado pues ese sobrecoste lo pagamos todos los españoles.

Las amenazas de deslocalización de empresas que se han producido en la campaña ¿pueden materializarse?

Es verdad que hay un proceso de deslocalización de ciertas empresas, pero eso no tiene nada que ver con la independencia sino que viene de la etapa del tripartito y la fuerte subida de impuestos que aprobaron y que no han corregido los gobiernos de Artur Mas. Por ello, lo que se ha producido es una deslocalización de residencias fiscales hacia otras comunidades para pagar menos impuestos. Sin embargo, y en la medida de que estas elecciones sean el preámbulo de que Cataluña siga dirigida por personas que continúen el proceso y que sean el banderín de salida hacia esa hoja de ruta independentista, entonces sí que veríamos casos de empresas que por el eventual riesgo independentista se marcharían. Sería un proceso similar al que ocurrió en Quebec.

Desde el IEE y la CEOE han alertado sobre el riesgo de las pensiones y el peligro de que se descapitalice el Fondo de Reserva.

Lo primero que hay que decir es que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social es más una criatura simbólica y de tranquilidad que una garantía de las pensiones. Si no hubiera existido el Fondo en los años en que ha crecido, en lugar de un Fondo de Reserva creciente hubiéramos tenido una deuda pública menguante. Hay que tener claro que en un sistema de reparto como el nuestro el futuro de las pensiones es una cuestión de ingresos y gastos y para garantizar su futuro lo primero que hay que hacer es recuperar la contributividad de las pensiones y yo ya he dicho que la edad de jubilación tendría que ampliarse a los setenta años porque el aumento de la esperanza de vida está creciendo a un ritmo muy acelerado y eso significa que la vidas laborales serán mucho más largas.

¿La evolución de los precios a la baja enciende la luz roja sobre la deflación?

Ese riesgo ni existe ni ha existido nunca en una situación en que los precios de los productos están empezando a subir y también los salarios. España es el país donde los salarios han ganado más poder de compra en los últimos años porque tenemos la bolsa de precios más barata y porque la caída de los precios del petróleo nos beneficia, porque tenemos una dependencia del crudo mayor que la de ellos.

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