El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, clausuró ayer la Reunión Anual de Directivos del grupo Banco Sabadell, celebrada en Barcelona y que reunió a los primeros 500 ejecutivos de la entidad.
Oliu inició su intervención analizando el entorno macroeconómico en que se desarrollará el próximo ejercicio. Un entorno que, según ha dicho, será más favorable que el actual, aunque se caracterizará también por una serie de nuevos factores como la entrada en vigor del nuevo Mecanismo Único de Supervisión al que las entidades tendrán que adaptarse. En relación a los buenos resultados obtenidos por Banco Sabadell en los recientes stress test, previos a la entrada en vigor del nuevo marco regulatorio, señaló que “los stress test han demostrado, entre otras cosas, que Banco Sabadell tiene el ratio fully loaded más elevado entre todas las entidades financieras comparables”.
Tras comentar brevemente las principales magnitudes del ejercicio de 2014 (ya comentadas por el consejero delegado durante su intervención, y que Oliu calificó como “francamente positivas”) pasó a detallar algunos de los logros más destacables alcanzados durante este año, como la consolidación de Solvia como servicer o gestora de activos inmobiliarios, y su elección para comercializar el primer paquete de inmuebles adjudicado por SAREB, o la reconfiguración del negocio asegurador del grupo, tras las diversas compras, ventas y reordenaciones efectuadas. Josep Oliu reiteró su preocupación por la mala reputación social que vive el sector de la banca. Y en este sentido puntualizó que “no podemos hacer nada para solventar la imagen del conjunto del sector, lo único que podemos hacer es ocuparnos de actuar, en nuestra empresa, siempre respetando los principios éticos. Siempre seremos un banco ético, y la ética no consiste ni en hacer política ni en hacer justicia”.
En relación con la expansión internacional de Banco Sabadell manifestó que “el banco del futuro tiene un vector de crecimiento en Latinoamérica para compensar la concentración que tenemos en España”. Siguiendo con esa visión de futuro, y con el horizonte de 2020, añadió, “tendremos que seguir modificando nuestro balance de forma sustancial, reduciendo de manera importante los activos problemáticos y asimismo nuestra concentración de riesgos en España, lo que no es tarea fácil. También tendremos que modificar nuestra concentración territorial en España, para equilibrar el peso que tenemos en Catalunya y Levante”. El presidente finalizó su intervención refiriéndose a la importancia que tiene, en el marco del Plan Triple, el incremento de la rentabilidad. “Conseguir el objetivo de rentabilidad del Plan Triple”, concluyó, “será ganarnos el derecho a poder mirar a largo plazo”.