Reservas de divisas. En los últimos años los países emergentes han aumentado un considerable colchón de divisas para proteger sus monedas. Las reservas en divisas de los países emergentes se situaban en 4.240.000 mill.$ a finales del tercer trimestre de 2014. Esto supone un aumento de 160.000 mill.$ con respecto a la cifra de finales de 2013. Los datos no incluyen a China, que disponía de alrededor de 4.000.000 mill.$. Las reservas aumentaron un 10-12% en Indonesia y México y un 5-7% en Corea del Sur, Hong Kong e India. En cambio, otros países se han descapitalizado. Debido a la crisis ucraniana las reservas rusas se situaban a finales de septiembre en 457.000 mill.$, lo que supone un descenso de 53.000 mill.$ en nueve meses. En el mismo periodo Nigeria, Argentina y Sudáfrica perdieron entre el 8,5% y 12,5% de sus haberes, mientras que Ucrania, por razones obvias, perdió el 20%. Igualmente, de abril a junio, cayeron las reservas de Brasil (-5.000 mill.$), Tailandia (-6.000 mill.$) y Corea del Sur (-2.000 mill.$). Mientras la moneda norteamericana siga reforzándose, la tendencia a la acumulación de reservas en los emergentes seguirá ralentizándose.
Subsidios a los carburantes. Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2012 los países de la ASEAN gastaron 51.000 mill.$ en subsidios a los combustibles. El presupuesto representó el 2% del PIB en Vietnam e Indonesia, países con el mayor programa de ayudas. La eficacia de estas ayudas es bastante dudosa, ya que no están logrando su objetivo de ayudar a los hogares con bajos ingresos, pero causan una enorme presión fiscal y desvían la inversión de los sectores clave, tales como las infraestructuras públicas. Además, fomentan el uso ineficiente de la energía. Los recortes de estas ayudas son problemáticos por el temor a las reacciones sociales y al impacto sobre la inflación. La metodología de distribución de las ayudas podría modificarse poniendo en marcha sistemas finalistas (cupones de descuento), que rompan la universalidad de los subsidios.
OPEP alerta sobre los precios del barril. Los intereses de los países de la OPEP les están llevando a mantener estrategias divergentes. Mientras que Venezuela ha solicitado (sin éxito) convocar una reunión de urgencia para detener el descenso de los precios, los países del Golfo (Arabia, Kuwait y EAU) no son partidarios de reducir la producción, por miedo a perder cuota de mercado. El precio del barril de petróleo ha perdido un 20% desde principios de junio y en estos días cotiza por debajo de los 90 $. Las dificultades de producción en Libia, Irak o Sudán han sido ampliamente compensadas por el aumento de la producción en EE.UU. Los analistas estiman el precio suelo del barril en 76-77 $, nivel del coste de producción en EE.UU. y Rusia. Sin embargo, en ese nivel de precios la pérdida de royalties será dramática para los presupuestos de muchos países. La próxima reunión ordinaria de la OPEP será el 27 de noviembre; antes de esa fecha, es improbable que se produzcan cambios en la producción.