La escalada en Irán complica la hoja de ruta de los bancos centrales - Moneda Única
Economía

La escalada en Irán complica la hoja de ruta de los bancos centrales

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La escalada en la tensión geopolítica en torno a Irán ha introducido un nuevo factor de incertidumbre en la política monetaria global, obligando a los principales bancos centrales a replantear la trayectoria de los tipos de interés en un contexto marcado por el repunte del petróleo.

Según Anthony Willis, economista senior de Columbia Threadneedle Investments, la posibilidad de una escalada del conflicto ha colocado a las autoridades monetarias ante un dilema: contener la inflación sin agravar la desaceleración económica.

Durante la última semana, instituciones como el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal optaron por mantener sin cambios sus políticas, pero el tono de sus mensajes ha girado hacia una postura más restrictiva ante el riesgo inflacionario derivado del encarecimiento energético.

El detonante de esta preocupación es la evolución del crudo. El barril de Brent ha superado los 100 dólares durante varias semanas y llegó a situarse en torno a los 114 dólares, acumulando un fuerte incremento interanual. Este encarecimiento responde, en gran medida, a la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, un punto estratégico clave para el suministro mundial de petróleo.

En este contexto, los mercados ya anticipan un endurecimiento monetario más intenso de lo previsto. Las previsiones apuntan a que tanto el BCE como el Banco de Inglaterra podrían acometer hasta tres subidas de tipos a lo largo del año, mientras que en Estados Unidos se descarta, por ahora, una bajada de tipos en 2026.

No obstante, el margen de actuación de los bancos centrales es limitado. Las subidas de tipos tienen un impacto reducido sobre shocks de oferta como el energético, aunque sí pueden contribuir a contener los llamados efectos de segunda ronda y las expectativas de inflación.

El problema es la falta de visibilidad, advierte Willis, en línea con las recientes declaraciones de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, quien reconocía que “nadie sabe” cómo evolucionará la situación.

A medio plazo, la propia dinámica del mercado podría actuar como corrector. Históricamente, precios elevados del petróleo tienden a frenar la actividad económica y reducir la demanda, lo que acaba moderando las cotizaciones. Este escenario abriría la puerta a futuras bajadas de tipos tras una fase inicial de endurecimiento monetario.

Sin embargo, el corto plazo sigue dominado por la incertidumbre. Los escenarios son claramente binarios: una desescalada que alivie los mercados o, por el contrario, una intensificación del conflicto que podría llevar el precio del crudo hacia los 150 dólares por barril.

Mientras tanto, los mercados financieros comienzan a reflejar este nerviosismo con caídas moderadas y un menor apetito por el riesgo, anticipando un entorno prolongado de tipos altos y presión inflacionaria.

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