El sector europeo del tomate, representado por FEPEX y organizaciones hortofrutícolas de seis países, presentó en Berlín la iniciativa “We ‘Tomato’ Europe, Don’t Betray EU Tomato”, una campaña que reclama a la Unión Europea que no ratifique la reciente modificación del Acuerdo UE–Marruecos, en vigor de forma provisional desde el 2 de octubre.
El acto tuvo lugar en el marco de Fruit Logistica 2026, donde los productores defendieron la necesidad de proteger la producción comunitaria frente a lo que consideran una competencia desleal y una falta de reciprocidad en los acuerdos comerciales.
“Defender el tomate europeo es defender Europa”
Con esta frase arranca el manifiesto presentado por el sector, que pide a las instituciones comunitarias una política comercial coherente con los valores europeos y con los estándares que se exigen a los agricultores de la UE.
La iniciativa está impulsada por FEPEX y cuenta con el respaldo de organizaciones de Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Polonia.
Ignacio Antequera, director de FEPEX, subrayó que el objetivo es unir a todos los productores europeos “en defensa de la viabilidad, la competitividad y la identidad del tomate europeo”. Recordó que este modelo productivo se basa en seguridad alimentaria, sostenibilidad, inversión en I+D y condiciones laborales dignas.
Un sector presionado por la competencia exterior
El presidente del Comité de Tomate de FEPEX, Juan Jesús Lara, presentó el manifiesto que denuncia la creciente presión que sufren los productores europeos por:
- Costes laborales muy inferiores en países terceros (0,98 €/hora en Marruecos frente a 9,74 €/hora en España).
- Uso de fitosanitarios prohibidos en la UE, como el bromuro de metilo.
- Aumento del 71 % de las importaciones desde la entrada en vigor del acuerdo UE–Marruecos en 2012.
- Desplazamiento del tomate europeo: Marruecos es desde 2022 el principal proveedor de tomate en la UE.
Estas distorsiones afectan no solo a España, sino también a productores de Francia, Italia, Portugal, Polonia y Países Bajos.
Un acuerdo cuestionado por la justicia europea
El sector recuerda que el Acuerdo UE–Marruecos acumula sentencias desfavorables del Tribunal de Justicia de la UE, pero continúa aplicándose mediante modificaciones que, según denuncian, generan opacidad y favorecen a un país tercero.
Entre los puntos más polémicos:
- La modificación aprobada en octubre de 2025 extiende ventajas arancelarias a territorios del Sáhara, pese a la sentencia de 2024.
- El reglamento delegado 2023/2429 permite etiquetar productos del Sáhara con denominaciones regionales marroquíes, dificultando conocer su origen real.
- La UE prevé financiar infraestructuras agrícolas en el Sáhara Occidental, algo inédito y que, según el sector, perjudica directamente a los productores europeos.
Reivindicaciones del sector
Los productores europeos solicitan:
- Cumplimiento estricto de las sentencias del TJUE.
- Revisión profunda del Acuerdo UE–Marruecos
- Etiquetado claro y obligatorio del país de origen.
- Cláusulas de salvaguardia automáticas ante distorsiones de mercado.
- Refuerzo de controles fitosanitarios y laborales en frontera.
- Apoyo a la innovación europea en sostenibilidad, agua y energía.
- Reconocimiento del tomate europeo como sector estratégico.
- Rechazo del Parlamento Europeo a la modificación del acuerdo.
Un mensaje final: proteger el tomate europeo es proteger el modelo europeo
El manifiesto concluye que el tomate europeo representa un modelo basado en seguridad alimentaria, sostenibilidad y justicia social. Preservarlo, afirma, es esencial para garantizar la soberanía alimentaria y la coherencia política de la Unión Europea