La India y la Unión Europea han culminado este martes uno de los procesos negociadores más largos y complejos de su historia reciente. Tras 18 años de conversaciones intermitentes, ambas partes han logrado cerrar un acuerdo comercial que conectará a la segunda y la cuarta economía del planeta en un espacio económico que sumará alrededor de 2.000 millones de consumidores. Tanto Bruselas como Nueva Delhi lo han calificado como un hito sin precedentes en sus relaciones bilaterales.
Un tratado de enorme alcance económico
El pacto contempla la eliminación o reducción de aranceles para el 96,6 % de las exportaciones europeas, una medida que, según cálculos comunitarios, permitirá a las empresas de la UE ahorrar cerca de 4.000 millones de euros anuales. Bruselas prevé que esta apertura impulse de forma notable las ventas europeas hacia el mercado indio, hasta el punto de duplicarlas antes de 2032.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el acuerdo y subrayó que constituye “solo el inicio” de una etapa de cooperación más estrecha entre ambas potencias. En la misma línea, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, destacó que se trata del mayor tratado de libre comercio firmado por la UE, fruto de más de una década de trabajo técnico y un año de negociaciones intensivas.
Desde Nueva Delhi, el primer ministro Narendra Modi confirmó el cierre del pacto y lo describió como “un acuerdo histórico” .
Automoción, vino y aceite de oliva, entre los grandes beneficiados
El impacto del tratado será especialmente visible en sectores que hasta ahora se enfrentaban a barreras casi infranqueables. La automoción europea, por ejemplo, soportaba aranceles del 110 % para vehículos terminados. Con el nuevo marco, esa tasa se reducirá progresivamente hasta el 10 % para un cupo anual de 250.000 unidades. También desaparecerán los aranceles sobre componentes y repuestos en un plazo de entre cinco y diez años.
Otros sectores industriales también verán una apertura significativa: La maquinaria pasará de un arancel del 44 % al 0 %; el sector químico eliminará tasas del 22 % y los productos farmacéuticos dejarán atrás el actual 11 %.
En el ámbito agroalimentario, Bruselas ha logrado avances en productos de alto valor añadido. El vino, gravado hasta ahora con un 150 %, reducirá su carga al 20 % en la gama premium y al 30 % en la gama media. El aceite de oliva, uno de los pilares exportadores del sur de Europa, alcanzará el arancel cero en cinco años. También se eliminarán los aranceles del 50 % que afectaban a alimentos procesados como pastas, galletas o bollería.
Salvaguardas y estándares sanitarios
A pesar de la apertura, la UE ha introducido mecanismos de protección para sectores especialmente sensibles. Productos como la carne de vacuno, el azúcar, el arroz, el etanol o las aves mantendrán sus aranceles actuales para evitar distorsiones en el mercado europeo.
El comisario de Agricultura, Christophe Hansen, insistió además en que la entrada de productos indios seguirá sujeta a los estrictos estándares sanitarios y de seguridad alimentaria de la Unión Europea, garantizando que la liberalización comercial no comprometerá la calidad de los alimentos que llegan al mercado comunitario.