Triodos Investment Management (Triodos IM) ha publicado esta semana sus “Perspectivas de Inversión para 2026”, e insta a un cambio radical en los flujos globales de capital para anclar las economías ante los crecientes riesgos geopolíticos y ecológicos. La gestora de activos prevé que los próximos años estarán marcados por puntos de inflexión ecológicos, tecnológicos y sociales que plantearán a los inversores decisiones clave: ¿seguir alimentando la inestabilidad o dirigir el capital hacia activos que garanticen una paz duradera, resiliencia y prosperidad compartida?
La estrategia de inversión de Triodos IM para 2026 se centra claramente en impulsar la transición de la volatilidad a la estabilidad y de la extracción a la restauración, e invertir así no en lo que mueve el mercado hoy, sino en lo que sostendrá el mundo el día de mañana. Los directores de inversión de la compañía ven oportunidades especialmente en las pequeñas y medianas empresas con impacto, así como en la inclusión financiera en mercados emergentes. La biodiversidad continúa siendo otro tema de inversión prometedor para la gestora, en torno al cual lanzará dos nuevos fondos temáticos el próximo año.
Según el equipo de economistas de Triodos, el panorama económico y de inversión actual está marcado por turbulencias interconectadas: conflictos geopolíticos, fragmentación económica, disrupciones tecnológicas, crisis ecológicas y desigualdad social. Observan que los mercados financieros están cada vez más desvinculados de los riesgos y de los desafíos del mundo real, mientras que los flujos de capital socavan a menudo la estabilidad y resiliencia a largo plazo. Sectores vitales como la mitigación y la adaptación al clima, las soluciones basadas en la naturaleza, la protección de la biodiversidad, la alimentación y la agricultura sostenibles, la vivienda asequible, la educación y las infraestructuras sociales básicas siguen crónicamente infradotadas. En su lugar, el capital fluye predominantemente hacia la expansión de activos de combustibles fósiles, industrias extractivas de alto consumo de recursos y una militarización renovada.
Hans Stegeman, economista jefe de Triodos Bank, dijo que «la necesidad de redirigir la inversión hacia la acción climática, la biodiversidad y sociedades inclusivas es cada vez más urgente, especialmente a medida que la confianza institucional se erosiona, los regímenes comerciales se fragmentan y los nuevos instrumentos financieros digitales añaden fragilidad sin aportar valor productivo. Abogamos por anclar las inversiones en activos del mundo real que construyan resiliencia, como las energías renovables, los flujos circulares de materiales, la alimentación sostenible y las comunidades inclusivas, en lugar de perseguir rentabilidad financiera a corto plazo”.
Femke Bos, directora de Impacto en Deuda Privada y Capital en Triodos IM manifestó que «esperamos que las inversiones en mercados privados crezcan sustancialmente en 2026. Para Triodos IM, esto significa un mayor enfoque en nuestra agenda a largo plazo: transición energética, inclusión financiera y biodiversidad. Planeamos lanzar dos fondos de biodiversidad el año próximo. Además, vemos muchas oportunidades para la inclusión financiera en mercados emergentes, donde se necesita capital para financiar soluciones a grandes desafíos. Esperamos que estos países muestren en general un buen panorama macroeconómico en 2026, con cifras de crecimiento económico en torno al 4 %. Muchos de ellos prevén aumentar su importancia estratégica debido a la presencia de materias primas clave”.
William de Vries, director de Impacto en Renta Variable y Bonos en Triodos IM analizó la posible tendencia de los mercados: “En los mercados bursátiles observamos actualmente un enfoque unilateral en defensa e inteligencia artificial, lo que provoca movimientos de precios extremos. Nuestras estrategias de inversión sostenible a largo plazo pueden carecer de esos picos, pero se centran en ofrecer rendimientos estables y contribuir a la transición hacia una economía sostenible. En 2026, vemos oportunidades especialmente en pequeñas y medianas empresas, infraestructuras y energías renovables: sectores que presentan valoraciones atractivas y se beneficiarán en cuanto se normalicen las distorsiones actuales del mercado”.