Con esos datos, la balanza comercial es positiva, con 55.334 toneladas. En cuanto a la comercialización en vivo, se exportaron a terceros países en torno a 125.000 animales, con Líbano, Libia y Argelia como principales destinos y, por primera vez, Egipto. Eso supone el doble de las exportaciones de 2014.
López ha explicado que este crecimiento exportador se debe “a un mayor dinamismo” en la producción de animales en España, tanto para transformación en carne como para ventas en vivo. A su juicio, ha sido la “estabilidad” en los costes de las materias primas los que han animado a los ganaderos a incorporar más animales en los cebaderos de sus explotaciones.
Una mayor producción de carne y animales en vivo que ha encontrado salida gracias a la “diversificación de los destinos”. En el caso de la carne, sus exportaciones se centraron mayoritariamente en el mercado comunitario, donde el incremento “ha sido muy potente” por los precios competitivos que ha ofrecido España durante 2015 ante su exceso de oferta.