El sector químico es una industria cíclica. Está íntimamente relacionado con las fluctuaciones en el PIB de los países, porque muchos de sus productos se utilizan en las primeras etapas de la cadena de suministro de las manufacturas.
Actualmente las compañías cuentan con el boyante sector de la automoción, el primer punto de venta de la industria química, por encima de la construcción y la electrónica. La caída de los precios del petróleo está ayudando a las empresas químicas europeas a minimizar la brecha con sus competidores norteamericanos, que continúan beneficiándose del impulso de su limitada exposición a los cambios del precio de la nafta.
En cualquier caso, la ventas de químicos se verán impactadas por el escaso rendimiento económico de los países emergentes (como Rusia o Brasil).