Solunion, la compañía experta en seguros de crédito, analiza el impacto de la caída del precio del petróleo, que continuará siendo bajo en 2016 (previsiones de 38 dólares/barril de Brent), según datos del último estudio de su accionista Euler Hermes. El precio del petróleo se desplomó hasta niveles de hace doce años en enero de 2016. Las estimaciones muestran que al menos el 60% de esta caída se explica por razones de suministro, el 30% debido al impacto en la demanda y el 10% a la especulación.
Frente a una demanda mundial todavía débil, el exceso de oferta persistirá. Los productores de petróleo parecen resistirse a recortar la producción, e Irán, un importante productor, ha vuelto al juego después del levantamiento de la mayoría de las sanciones internacionales. Los importadores de energía, en particular la Zona Euro, Estados Unidos, India, China y Brasil, se están beneficiando de los bajos precios durante más tiempo. El poder adquisitivo de los hogares, los márgenes de las compañías y las facturas de las importaciones de los países, están notando el beneficio. Por otro lado, los países dependientes del petróleo están pagando un alto precio. India es el principal ganador con un aumento del PIB de +0,25 puntos, mientras que Venezuela ilustra el caso contrario, con una pérdida de -3,4 puntos. Teniendo en cuenta las actuales previsiones de los precios del petróleo, el deterioro total de la cuenta corriente en 2014-2016 será de -31 puntos porcentuales para Guinea Ecuatorial, -28 para Kuwait, -27 para Angola y -26 para Arabia Saudí y Venezuela. La magnitud del impacto en las empresas dependerá de sus decisiones políticas actuales y de las tomadas en el pasado. Algunas tendrán dificultades para pagar a sus proveedores internacionales debido a las depreciaciones; otras, se enfrentarán a los impuestos puestos en marcha por los gobiernos para contrarrestar la falta de margen fiscal; por último, un tercer grupo tendrá que soportar el peso de una recesión como resultado del desplome del consumo.
Las reservas con las que cuenten los países para amortiguar este impacto de larga duración, serán imprescindibles. Las economías más vulnerables son Guinea Ecuatorial, Gabón, Angola, Omán y Venezuela. El mal posicionamiento de Kuwait y, en menor medida, de Emiratos Árabes Unidos, tiene que ponerse en perspectiva. De hecho, a pesar de tener unas reservas de divisas relativamente bajas, ambos cuentan con una posición financiera sólida, ya que han acumulado fuertes activos en moneda extranjera en fondos soberanos. Arabia Saudí, Argelia, Irán e Irak parecen estar mejor preparadas para hacer frente a la situación durante más tiempo, gracias a sus elevadas reservas de divisas. Si el sector del transporte, y especialmente el aéreo, es el principal beneficiario del dilatado periodo de bajos precios, también hay muchos otros que se verán afectados. Para empezar, los sectores energético y de maquinaria y equipos, podrían aumentar su riesgo en 2016. El comercio minorista y la construcción sufrirán daños colaterales. La caída de los ingresos derivados del petróleo conduce a la consolidación fiscal y la cancelación o el retraso en muchas de las inversiones, especialmente en la construcción. Esta situación es aún más notable en los países petroleros que utilizaban sus ingresos para financiar grandes proyectos de construcción. Del mismo modo, el comercio minorista se ha visto fuertemente afectado en los países exportadores de petróleo. El aumento de los precios de la gasolina y la reducción de las subvenciones en respuesta a las presiones fiscales son la norma. Como resultado, disminuye el poder de compra de los hogares y aumentan los costes de los insumos en las compañías. Esto tiene un impacto en el sector minorista en los países productores de petróleo, incluso si los gobiernos habían comenzado a adoptar políticas de mitigación como la compensación a los hogares, especialmente aquellos con bajos ingresos, y la asistencia técnica y los créditos para ayudar a las industrias.