Iván Tintoré
Director General de iContainers
Tras años de duras negociaciones, ha llegado a conclusión y cierre el acuerdo transpacífico de cooperación, más conocido por sus siglas en inglés TPP (Trans Pacific partnership), que será firmado en febrero de 2016. Las negociaciones parecen haber sido estratégicamente cerradas antes de la nueva ronda de conversaciones del TTIP, hermano gemelo del acuerdo para Estados Unidos y Europa, con el objetivo de presionar a esta última.ç
Dos de las tres economías más poderosas del mundo, Estados Unidos y Japón, parecen haberse alineado para cerrar el mayor acuerdo de comercio internacional firmado, que involucra también a otros países de la cuenca del Pacífico, entre los que se encuentran Canadá, Australia, Malasia, México, Perú, y Vietnam, además de los cuatro países pioneros: Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur.
En su conjunto, estamos hablando del 40% del PIB mundial y de un mercado de 800 millones de personas que generará una ganancia estimada anual de 295 billones de dólares.
El principal propósito de este acuerdo es la reducción de los aranceles, pero dado que Estados Unidos ya los tiene bastante bajos, la liberalización será un reto fundamentalmente para el resto de países emergentes de Asia y Oceanía. Además, supondrá la unificación de especificaciones aduaneras y regulaciones técnicas y de etiquetado para que los productos puedan entrar en los países miembros de la zona de libre comercio. Una tercera vía de unificación girará en torno a la fijación de estándares en materia de derechos laborales.
Llama, en cambio, poderosamente la atención la ausencia de China en el acuerdo. Y la razón no es fruto de la casualidad. Todo parece apuntar a que se trata de crear una región lo suficientemente fuerte como para hacer sombra al gigante asiático sin cerrar las puertas a su mercado.
Tras este avance en la política comercial mundial, la vista está puesta ahora en Europa. ¿Quedará relegada a un papel secundario el juego de fuerzas económicas que dominarán el siglo XXI?, se preguntan algunos. Esperemos que no, y que el acuerdo pueda ver su culminación el próximo año.
Para entender mejor lo que podría suponer el TTIP para las exportaciones de España a E.E.U.U, hay que tener en cuenta que no se trata sólo de una reducción de aranceles, que ya son bastante bajos en realidad. El acuerdo centra sus esfuerzos fundamentalmente en la legislación y la burocracia, que por el momento ralentizan, dificultan y encarecen las exportaciones a este país, así como el establecimiento de sedes de empresas europeas al otro lado del Atlántico.