El sector bancario español necesitaría una nueva ronda de consolidación que llevase a un ajuste adicional de capacidad instalada. La razón es que el endeudamiento del sector privado, hogares y empresas, sigue elevado, lo que se traduce en una escasa demanda de crédito. La experiencia de otros países sugiere que existe una correlación entre los ratios de endeudamiento del sector privado y el nivel de consolidación del sector bancario doméstico. Países con niveles de endeudamiento parecidos al de España tienen sectores bancarios más concentrados.
La rentabilidad probablemente podría mejorar: la experiencia de operaciones domésticas en el pasado reciente sugiere niveles de sinergias que, en media, pueden alcanzar el 40% de la base de costes de la entidad adquirida. El elevado solapamiento de las redes de distribución de las 13 entidades que quedan en España apunta a que elevadas sinergias serían alcanzables también en una nueva eventual oleada de fusiones. Dicho esto, la oportunidad de generar sinergias sería muy superior en el caso que fueran las entidades de mayor tamaño a comprar las pequeñas. Una fusión entre las entidades de menor tamaño llevaría a menos sinergias, menos ajustes de capacidad instalada; por esta razón creemos sería menos deseable para el regulador. Jugaríamos el M&A a través de los “adquiridos”: Teniendo en cuenta que las valoraciones en bolsa de la banca española están en el rango bajo de la media histórica y que típicamente el comprador tiene que poner en precio el valor de las sinergias y del control, es muy probable que los compradores tengan que ofrecer una prima.
Por lo tanto, pensamos que habría que buscar entidades candidatas a ser adquiridas. Por otro lado, el atractivo para el accionista del comprador es menos claro: el consumo de capital en un contexto de presión regulatoria llevaría a tener que ampliar capital, por lo que sería clave la combinación de precio pagado y sinergias conseguibles para generar valor para el accionista. Liberbank la mejor opción para jugarse el M&A: Liberbank es uno de los bancos medianos (y poco rentables) que quedan y es claramente candidato para ser adquirido. Pensamos que una adquisición por parte de Caixabank encajaría en la estrategia de la entidad catalana, y que sería posible estructurar la operación para que saliera acretiva en TBV/acc. y en ROTE para el comprador. Bankia no puede jugar un papel comprador al estar todavía sometida al plan de reestructuración, lo que elimina el riesgo comprador. Por otro lado, aunque no lo vemos como un escenario probable, pensamos que una adquisición de Bankia por parte de Santander, BBVA o Caixabank no sería del todo descartable.