España se sitúa como tercer país de la Unión Europea en producción de carne de pollo, cuarto en producción de carne de ave, quinto en censo y producción de carne de vacuno y segundo en censo de ovejas y cabras según los últimos datos económicos publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
España se mantiene como el tercer productor comunitario de pollo, con una producción que asciende al 11,6% del total producido en la UE y como el cuarto productor de carne de ave, con una producción del 11,1% del total producido en la UE. Aunque el sector mantiene su posición importadora, continúa reforzándose la tendencia a incrementar su presencia en el exterior, evidenciada durante los últimos años. Así, las exportaciones a otros países de la UE se han incrementado cerca de un 11% y las exportaciones a terceros países en torno a un 2,19%. En cuanto a las importaciones procedentes de países de la UE, se han incrementado un 1,91%, mientras que las procedentes de terceros países han descendido ligeramente, en torno a un 0,87%. Estos buenos datos contrastan con el ligero descenso registrado en los precios percibidos por los productores, cifrado en un 1,6% para situar la media del precio de la canal de pollo en 183,04 euros/100 kg.
El comercio exterior de carne de vacuno y de animales vivos se ha ralentizado, fundamentalmente por efecto de la menor demanda en los mercados exteriores y la caída de las exportaciones a terceros países, principalmente a Rusia por las restricciones aplicadas por este país. Por último, el sector de la carne de ovino y caprino de carne representa cerca del 5% de la producción final ganadera, con una facturación de casi 790 millones de euros durante el año 2013. España continúa siendo el segundo país de la UE con mayor número de ovejas y cabras, por detrás de Reino Unido y Grecia, respectivamente. En cuanto al comercio exterior, durante 2013 se produjo un nuevo aumento de las importaciones de animales vivos y de carne, sobre todo procedentes de otros países de la UE. Por su parte, las exportaciones también crecieron, dejando una balanza comercial positiva para España en este sector. Esas exportaciones, tanto de carne como de animales vivos aumentaron, tanto a la UE como a terceros países, siendo el crecimiento a estos últimos mucho mayor gracias al efecto de países como Libia, Líbano y Túnez. Este buen comportamiento de las exportaciones amortigua el efecto del continuo descenso del consumo en el mercado interior.