José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.
Mariano Rajoy ha comenzado el curso político como empezó su carrera hacia la Presidencia, prometiendo una rebaja de impuestos que, entonces no cumplió castigando al país con un aumento de la presión fiscal asfixiante y que ha tenido efectos catastróficos sobre el consumo y la inversión. Promesa que, ahora, sí parece que tiene todos los visos de cumplirse, aunque con trampa y porque el compromiso electoral aprieta y Bárcenas y las encuestas ahogan las expectativas en las urnas del PP.
El año que viene volveré aquí para anunciar una bajada de impuestos, vino a decir el Presidente en su cita anual gallega. O, lo que es lo mismo, que la supuesta bajada impositiva no entrará en vigor hasta el año 2015, justo cuando tiene que revalidar la mayoría en los comicios. Un interés electoral similar al que subyace en la decisión anunciada recientemente de aplazar hasta la próxima legislatura la reforma del método de cálculo de la revalorización de las pensiones.
Pero, además, lo que Rajoy llama rebaja de impuestos no es tal, sino que más bien se trata de una reparación, porque lo que hay en la intención del Presidente y de su equipo es devolver los tipos del IRPF a los niveles en que estaban cuando el Partido Popular llegó al Gobierno y antes de la subida que nos “regalaron” el año pasado, que situó el Impuesto sobre la Renta español como uno de los más altos de la UE. Pero nada más.
Porque las previsiones del Gobierno no manejan ninguna rebaja en el IVA, salvo algún guiño también electoral a la cultura, ni en Sociedades, ni en los impuestos especiales, ni en ningún otro incremento de la presión impositiva de los más de treinta recargos fiscales que el PP ha perpetrado en menos de dos años de gobierno y que ha convertido al contribuyente español en el ciudadano la Unión Europea que paga más impuestos en función de su renta disponible. Ese es el legado de Montoro.
Un expolio fiscal que, además, se va a incrementar en 2014, año en que además de mantenerse las que, en principio, eran subidas “transitorias” del IRPF y del IBI, el tándem Montoro-Rajoy nos va a facilitar el año con una subida del IVA sanitario que pasará del 10 al 21 por ciento, que afectará a productos sanitarios, material, equipos, instrumental, vendas, jeringas, termómetros, gafas o lentillas, entre otros. Se gravará también con un IVA del 21 por ciento a los documentos que tramitan los notarios, hasta ahora exentos.
Entrará en vigor esa tasa sobre los gases fluorados de efecto invernadero que se han inventado y que afectará a la compra de frigoríficos y aparatos de aire acondicionado. Se aplicará también un nuevo impuesto verde para las empresas, tal y como recoge el proyecto de Ley de Medidas Medioambientales y Tributarias que está ya en trámite parlamentario. Se modificará el impuesto de circulación para gravar más a los vehículos con mayores emisiones de CO2 y otros gases y partículas. Y se empezará a aplicar la tasa del 0,2 por ciento sobre los depósitos bancarios, que Montoso dijo que afectará a los bancos, pero que pagaremos los consumidores a través de comisiones o menos retribuciones en los depósitos.
Esa y no otra es la verdadera rebaja de impuestos que nos prepara el Ejecutivo de Rajoy, mientras que poco se dice y casi nada se hace para adelgazar la orgía de gasto y de organismos de las administraciones y de los cargos públicos. ¿Por qué será…?