Esta colocación de deuda, fue bien recibida en el mercado secundario, en el que la prima de riesgo de España, se redujo a 334 puntos básicos. La víspera, la prima de riesgo española había cerrado en los 366, con lo que la bajada fue de 32 puntos básicos. Como consecuencia de ello, la rentabilidad del bono español a diez años, cuyo diferencial con el alemán del mismo plazo mide el riesgo país, cayó desde el 5,10 % al 4,90%, situándose en niveles que no se veían desde marzo de 2012.
El Ejecutivo español, se mostró optimista ante estos datos, pero apeló a la prudencia a la espera de la evolución de los acontecimientos.