Uno de los mayores desacuedos que exisiten para alcanzar un acuerdo viene de la mano de los países de fuera de la zona euro, ya que éstos exigen que se les asegure una participación en condiciones de igualdad en el nuevo organismo. Además, tanto Reino Unido como Alemania han mostrado también sus reticiencias a la creacción del supervisor único bancario.
Por un lado, Reino Unido teme quedar en minoría si se alían la eurozona y los países de fuera del euro que participen voluntariamente en el regulador. Por otro Alemania no está dispuesta a que los poderes del supervisor bancario se extiendan a todas las entidades de la zona del euro, ya que pretende excluir a sus bancos regionales del control del nuevo organismo.
Si no se logra un acuerdo, el tema podría ser referido directamente a la próxima cumbre de líderes de los días 13 y 14, un nuevo retraso que complicaría el cumplimiento del calendario pactado por los líderes europeos en octubre, que establecieron el 1 de enero de 2013 como fecha límite para la aprobación del marco legal.