Así, la consecución de licitaciones en el exterior y la colaboración público-privada en proyectos internacionales representa la solución para contrarrestar la caída de la demanda interna.
Para las compañías de mayor dimensión, la estrategia de la salida al exterior pasa por diversificar el abanico de actividades desarrolladas, incluyendo el mantenimiento de infraestructuras y los proyectos de eficiencia energética, entre otros. Mientras, las pequeñas empresas apuestan por la especialización, con miras a participar como subcontratadas en proyectos internacionales.
Dentro del sector de las infraestructuras, mercados como Brasil, México, el Este de Europa y países africanos, son algunos de los destinos en los que ya se encuentran operando las compañías españolas.